Pocos misterios más espesos que el que rodea a la compra de armas a Rusia por parte del Ministerio de Defensa. Desde el comienzo hubo dudas con la operación: desde la intervención del ministerio de Nilda Garré (cuando Producción para la Defensa depende de Infraestructura) hasta el anuncio reiterado a través de los diarios de que en las operaciones mediará el empresario Mario Montoto.
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Con el paso de los días, esta compra se hizo más brumosa, situación a la que contribuyó el secretario de Asuntos Militares en su visita al Congreso. Se trata de José María Vázquez Ocampo, un ahijado de Horacio Verbitsky que hizo una exposición llamativa de ignorancia frente a los Diputados de la Comisión de Defensa.
En la ocasión se lucieron dos legisladores. El porteño Hugo Martini (Recrear) y el bonaerense Carlos Ruckauf (PJ). No por las mismas razones, claro. Martini se dedicó a interrogar a Vázquez Ocampo con bastante lógica. Sistematizó los interrogantes básicos que plantea la operación, que debía ser aprobada por el Congreso en tiempo real mientras de celebraban en Europa.
Como expondría después en la sesión plenaria, el legislador del partido de Ricardo López Murphy le preguntó a Vázquez Ocampo qué tipo de armamento se compraría. Fue preciso: «¿Armas nucleares?, ¿bacteriológicas?, ¿ convencionales?, ¿químicas?». El secretario no supo contestar.
Otra inquisición sin respuesta fue administrativa: «¿Qué papel va a jugar Fabricaciones Militares? ¿Por qué compramos armas si tenemos una fábrica? ¿Será como ENARSA, una empresa testigo?». Casi burlón Martini. «No tenemos definido ese punto», se estiró Vázquez Ocampo, por no repetir «no sé». Tercera pregunta incómoda: «¿Para qué vamos a comprar armas? ¿En qué conflicto las usaríamos?». Más ignorancia de Vázquez Ocampo, ya casi socrático a esta altura de la interrogación. Finalmente, el funcionario se sinceró: «Esto está en estado germinal», dijo, con una capacidad calificatoria que seguramente heredó de su numen periodístico.
Otros detalles de la conversación con los diputados resultarondesopilantes. Por ejemplo, que se dijera que el convenio con Rusia es secreto, pero que todo será manejado con licitaciones públicas.
Ruckauf, divertido y experto en esconder la mano, sugería preguntas difíciles a la oposición, en voz baja. El depositario de sus picardías era Cristian Ritondo, otro legislador con velocidad peronista. Sin embargo, la gran sorpresa la dio el ex canciller de Eduardo Duhalde cuando hubo que defender el proyecto en público: se abrazó a la iniciativa del gobierno y, olvidando todas las dudas que había sembrado en sus pares, resultó más eficiente que Vázquez Ocampo en defender las espaldas de Garré.
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