La alianza que sellaron ayer en el Hotel Bauen el comunismo y el siloísmo criollo llevará el próximo 28 de octubre en sus boletas un sello acorde con esa rara unión: Frente Amplio Latinoamericano.
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Pese al poco peso electoral que detentan esas fuerzas, no se los puede dejar de calificar de ambiciosos: dicen que lo que diferencia a este frente de otros es la posibilidad de comenzar a generar un gran acuerdo regional.
«Promover la integración económica, política, social y cultural de nuestros países con pleno protagonismo popular desde un marco contrapuesto a las políticas imperialistas, apuntando a la segunda y definitiva independencia de nuestra América», es el objetivo del programa político de estas dos fuerzas, presentado en el también polémico hotel.
El pacto, que hasta avala ciertas prácticas kirchneristas, trata de mostrarse diferente en otros aspectos, aunque presenta contradicciones importantes en su proyecto.
Avances condicionantes
Lo demuestra a través de uno de sus comunicados, donde sostiene que «de 2001 hacia aquí se han logrado avances al compás de una presión social que condiciona a la política. No los desconocemos, sino que los valoramos, pero los consideramos insuficientes», generando así ambigüedad en el discurso, típica en la izquierda argentina.
La cita que se dio a las 14.30 tuvo como oradores a los principales candidatos de la fórmula, Luis Ammann (PH)-Rogelio De Leonardi (PC) y a los titulares de los partidos, Patricio Echegaray, por el comunismo y Luis Milani, por el humanismo.
Estuvieron, además, la secretaria de Acción Política del PH, Lía Méndez, y el responsable de Relaciones Internacionales del PC, Jorge Kreyness.
La reunión, en la que hubo mayoría de personas de la tercera edad, tuvo como condimento un comentario de Echegaray, quien al sentarse del lado derecho de la mesa en la que se encontraban los cuatro oradores, disparó ante la carcajada de más de uno: «Espero que no les moleste a mis compañeros que me encuentre en la extrema derecha así como a mí no me importa que Milani esté en la extrema izquierda».
Ante poco más de 100 personas, los dos partidos tuvieron tiempo para pedir que se le atribuyera la personería gremial a la CTA y para convocar a una marcha el próximo 28 de agosto «que irá hacia el Ministerio de Trabajo con el objetivo de pedir por mejoras salariales y mayor distribución de la riqueza, entre otras cosas», señaló el candidato a presidente por esa fuerza. Esa manifestación contará con la presencia de la CTA, la Federación Agraria Argentina y Apymes.
Aprovecharon también para apoyar a los trabajadores «trotskystas» que el martes pasado tomaran el Bauen, en respuesta a una orden judicial de desalojo. Raro en los comunistas, siendo seguidores de las ideas marxistas y stalinistas.
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