El Presidente reabrió el fin de semana la residencia de Olivos como unidad básica del oficialismo. Mantuvo interminables reuniones con dirigentes-funcionarios para preparar la campaña contra Eduardo Duhalde. El cierre de candidaturas contrarias en la provincia de Buenos Aires selló el viernes esa ruptura, pero hay quienes dan alguna chance al entendimiento sobre postulaciones nacionales. El Congreso será un espejo deformante de esa pelea, sin embargo, porque el kirchnerismo reclama los cargos en manos del duhaldismo y también la presidencia de la Cámara, tercero en la sucesión presidencial, contra Eduardo Camaño, otro hombre del ex presidente. Hoy Duhalde presidirá una cumbre de caciques de su sector en la Capital para pintarse de guerra, confiado en que la brecha entre la senadora Cristina Kirchner y su esposa, Hilda González, se achica en la medida en que ésta recoge adhesiones de todo el arco antikirchnerista. Del otro lado, se despliegan ya los planes de campaña: Cristina se sacará fotos viajando por el mundo; Kirchner se paseará con intendentes por la provincia.
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