ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de octubre 2007 - 00:00

"Peronismo corre tras billetera presidencial"

ver más
Elisa Carrió se paseó ayer nuevamente entre empresarios junto a Alfonso Prat-Gay. Fue en el Sheraton, en una de las reuniones preparatorias de IDEA donde se despachó, entre otros temas, contra la pasión del peronismo por «la chequera ».
«Ya ni el peronismo es lo que aparenta ser, sólo corre detrás de la billetera del Presidente.» Con esa crueldad que caracteriza a Elisa Carrió cuando se refiere a la dirigencia del PJ, la candidata explicó ayer a los integrantes de IDEA su medición de la presunta corrupción en el gobierno de Néstor Kirchner.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Fue durante un encuentro en el Sheraton con los empresarios de esa asociación, un mundo que la candidata del ARI no sólo maneja bien, sino donde también se sintió aceptada, junto a Rubén Giustiniani, Patricia Bullrich y su eventual ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay. Le sucedió lo mismo esta semana cuando enfrentó a los empresarios del club del petróleo.

En el desayuno la recibió por IDEA Jorge Forteza y el ex Techint Carlos Tramutola.

La rodearon, además, Gustavo Ripoll, de Microsoft; Sebastián Mocorrea, de IBM; Alberto Schuster, de KPMG; Martín Gauto, de Seguros Prudential; Mario Vázquez, ex presidente de Telefónica de Argentina; Jorge Bacher, de Price Waterhouse; y Ernesto Cachanosky, de Cucina Bella.

Esta vez, durante media hora les explicó a los empresarios los lineamientos de lo que sería su programa de gobierno e hizo futurología sobre el resultado del 28 de octubre.

Carrió comenzó acusando al gobierno de querer instalar la idea de que no va a haber ballottage e insistió con su tesis: «Nosotros estamos trabajando para estar en el ballottage. A partir de hoy, el gobierno ha comenzado a instalar la idea de que no va a haber ballottage. Se nota que están preocupados». Es la consecuencia de una instalación mediática del gobierno sobre el resultado de las elecciones que también la benefició, al colocarla en el segundo puesto, de acuerdo con las encuestas que publicaron la semana pasada algunos medios.

«Sabemos que podemos dar batalla a este gobierno que, es cierto, anuncia y cumple desde hace muchos años con un crecimiento de 9% anual, pero también muestra un 100 por ciento de corrupción», siguió en la misma línea.

Mientras recibía sonrisas de aprobación -que en boca de empresarios nunca se convertirán en declaraciones públicas-, sacó la imagen de la chequera: «Es importante ver cómo la Argentina se está convirtiendo en un país plural, con un gobernador socialista en Santa Fe, una arista en Tierra del Fuego, varios radicales que dicen ser K pero son radicales y peronistas que sólo son oficialistas porque siguen la chequera».

Bien recibida por la audiencia, insistió: «La Argentina no quiere reyes ni reinas gobernando; este país merece un sistema más plural e independiente, y éste es el momento de provocar ese cambio, ya que ni siquiera el peronismo es lo que aparenta ser: se muestra unificado y armado, y sólo corre detrás de la chequeradel Presidente».

Dentro del programa del ARI hay un terreno que Carrió pisa con tranquilidad: el de la distribución del ingreso. Ella tiene presentado en el Congreso desde hace años un proyecto de Ingreso Universal a la Niñez que intenta terminar con los planes sociales tal como se conocen en la Argentina y decretar así, sueña, la muerte del clientelismo político.

Por eso explicó a los empresarios cómo se podría entregar un beneficio de $ 100 a $ 150 por cada hijo menor de 18 años en forma universal para «hacer desaparecer los planes sociales actuales y fomentar el trabajo».

«Con este proyecto, cada familia argentina cobraría ese dinero por hijo, pero además si trabaja sumará más dinero a esa familia. Si el vecino de al lado sólo recibe el plan y no trabaja verá cómo el que sí lo hace mejora sus condiciones de vida», repitió. Es un concepto tan opuesto a la maquinaria social del peronismo como el afirmar que no deben existir comedores en las escuelas, sino que se debe garantizar que los niños coman en sus casas.

El odio de Carrió hacia las formas de la política que asume Hugo Chávez en Venezuela quedó también claro ayer. Habló de la necesidad de reforzar un eje Sur-Sur con Sudáfrica y la India, y terminar «con la negación de aceptar a Brasil»: «En lugar de quejarnos por el desarrollo en sus empresas, infraestructuras y economía, debemos diseñar nuestro crecimiento, dejar de competir y asociarnos en serio».

En otro tramo de su exposición y de las respuestas a preguntas de los empresarios presentes, el Paco, su obsesión, entró entonces en escena. «Tenemos que terminar con el paco que nos mata 500 mil pibes y nos condiciona el futuro y la seguridad en el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires», pero agregó una crítica a la Policía Bonaerense: «Nosotros sabemos que para combartirla sólo contamos con una parte de la Gendarmería; el resto ya no sirve, está involucrado en el tema. Hay que hacerlo rápido porque si no, esto será ingobernable».

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias