Desde el momento en que el ex secretario parlamentario decidió hablar (porque ya no podía mirar a sus hijos a los ojos) pasaron más de 600 días. Durante ese tiempo,
El otrora hombre fuerte del Congreso se confesó en diciembre de 2003 responsable del pago de una coima de 5 millones de dólares a senadores para que aprobaran la ley de reforma laboral que, por entonces, requería con imperiosa urgencia el gobierno del radical
Casi al instante de pasar por el despacho del juez
Dejá tu comentario