Son pocos, pero cada día más violentos, frente a un gobierno que se escabulle en un doble discurso: se dice inflexible, pero anuncia que no habrá represión. Los activistas de Raúl Castells le quieren manejar los planes de ayuda al ministro Carlos Tomada, sentados a su escritorio y controlando cómo se entregan. Crecen las amenazas de cortes en todas las rutas del país. Néstor Kirchner, por su lado, quiere probar otra vez que domina a los «piqueblandos» premiándolos con anuncios de obras, que hará mañana en un acto en La Matanza.
A la derecha, piqueteros del ala dura impedían ayer el acceso al Ministerio de Trabajo, en la Capital Federal, con palos en la mano. A la izquierda, Raúl Castells se asoma desde el hall del edificio donde permanece en huelga de hambre.
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Esos piqueteros duros del Movimiento de Jubilados y Desocupados de Informate más
Algo más de mil personas de distintos grupos de piqueteros del ala dura se desparramaron durante todo el día sobre la avenida Leandro Alem, entre Viamonte y Tucumán, frente a la sede del Ministerio de Trabajo, a pocas cuadras de la Plaza de Mayo, donde una decena de militantes, encabezados por
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