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• Reclamaron que Duhalde rompa su alianza con el radicalismo, que en la madrugada de ayer quebró un acuerdo con el peronismo para que se pudiera aprobar el proyecto oficialista. «Entendemos que vos tengas temor por lo que pueda suceder en Diputados, pero advertimos que los de la UCR se están apartando de nosotros y que pagamos un costo más alto que ellos por estar juntos» le dijo al Presidente José Luis Gioja, el jefe de la bancada. Duhalde procedió como en las anteriores ocasiones: no contestó.
• En Olivos los senadores del PJ le dijeron también que esperaban que el Ejecutivo aclarara por qué razón debió votarse la ley en cuestión: «No puede ser que carguemos con la acusación de que aprobamos una norma para dejar libres a banqueros» se quejaron los legisladores. Duhalde simuló no entender: «¿Pero quién dice esa barbaridad?». Las mujeres se exaltaron: «¿Cómo quien dice? Todos, ¿o no mirás la televisión?». «La verdad que no» se confesó Duhalde; trato de no mirar televisión ni escuchar la radio. Prefiero estar aislado de todo, es mejor...» A pesar de esto, los senadores del PJ reclamaron al Presidente que tome el micrófono para explicar al país que el Senado aprobó la ley en respuesta a un reclamo de los organismos de crédito, la comunidad internacional y las provincias. La demanda de los legisladores está referida, sobre todo, a una acusación puntual: Elisa Carrió los tiene a todos apuntados con una querella penal por haber votado la reforma de la ley. Duhalde prometió que haría hoy lo que le terminaban de pedir.
• Marcelo López Arias, el vicepresidente del Senado, puso la tercera condición del pliego. «Es la última vez que vamos a aprobar una ley sin que el Ejecutivo ponga su parte de esfuerzo. Cuando las cosas de emergencia se puedan hacer por decreto, lo mejor sería tomar ese camino y que nosotros convalidemos algo hecho por necesidad y urgencia», razonó el salteño. Todo un anticipo: estaba hablando del nuevo plan BONEX.
• Finalmente, el oficialismo senatorial le señaló a Duhalde que todo sería más sencillo si se reduce el número de legisladores del bloque en homenaje a la cohesión interna. Esta recomendación significa que Gioja y el resto de la conducción -López Arias y Miguel Pichetto son las otras dos espadas principales- están dispuestos a producir expulsiones por indisciplina. En rigor, hablaban allí de Jorge Yoma, quien pasó un momento tan malo en la reunión de Olivos que probablemente deberá abandonar la bancada. Las mujeres se quejaron de que el riojano, además de no votar el proyecto oficial, delatara en los medios el ardid montado con Carlos Maestro y los senadores radicales. Yoma comentó ante las cámaras de TV, en un programa cuya grabación se pasó ayer durante una reunión del bloque, que «dentro de un par de horas, ya lo van a ver, cuatro o cinco radicales se van a levantar para que el peronismo apruebe la amnistía para los banqueros». Según Gioja y los suyos fue esta conducta del riojano la que provocó la estampida radical (ver nota aparte), obligando al PJ a montarse sobre un proyecto minoritario de Ricardo Gómez Diez (Renovador salteño) y Pablo Walter (Fuerza Republicana). Nadie negó allí -ni falta que hacía- que, en efecto, el PJ había sellado ese compromiso con Maestro.
Yoma, acusado especialmente en la sesión de Olivos -a pesar de que otros 7 legisladores tomaron el mismo camino- había visitado a Duhalde esa tarde en su casa de Lomas de Zamora. Allí, junto al chubutense Marcelo Guinle y a los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bär (ambos amargados con el gobierno por el sostén que se le dio al radical Sergio Montiel) el riojano explicó que se había acordado votar un texto distinto del que finalmente propuso la conducción del bloque. Esa versión defendida por Yoma incluía la figura de «pretensión de lucro» en la quiebra de una sociedad entre las causales establecidas por la norma para penar al dueño de una empresa. Al parecer éste era el formato que recomendó María Servini de Cubría cuando fue visitada por el diputado Miguel Angel Toma, por orden de Duhalde, para que la jueza determine qué ley era más conveniente para mantener a los banqueros (básicamente Carlos Rohm, a quien le cabrían varias figuras del Código Penal) tras las rejas. Curiosa forma de legislar a medida que no produce ningún arrebato en demócratas como los del Senado, salvo las republicanas observaciones al respecto de Raúl Baglini en la madrugada de ayer (al contrario, Alfonsín augura que si se va Duhalde vendrá una dictadura).
En las expulsiones que se programaron anoche en Olivos no figuraba solamente Yoma. Los legisladores también quieren ver fuera del bloque a Cristina Fernández de Kirchner, que «asiste a las reuniones, cuenta todo lo que pasa en ellas para después votar en contra y denunciarnos» según dijo un legislador pampeano.
• El miércoles por la noche el Presidente siguió la peripecia de la reforma a la Ley de Subversión Económica en tiempo real. Se refugió en su casa de Lomas de Zamora, adonde vuelve con cierta cautela (ya le hicieron varios cacerolazos allí) y asistió al debate del Senado por TV acompañado de los más selectos integrantes de su «orga»: José Pampuro, Antonio Arcuri (siempre de traje tiza, aún de noche), Juan José Mussi y el prefecto Oscar Rodríguez. Había dos «topos» en el recinto, conectados por teléfono con la casona del Presidente: Jorge Matzkin y Mabel Müller, la esposa de Rodríguez. Lo que más angustiaba al círculo íntimo del duhaldismo fue la fractura que se produjo en la bancada de senadores, donde se insinuó por primera vez un nuevo «Grupo de los 8». «Si no los traemos de nuevo al redil perdemos la mayoría en el Senado» vaticinó Duhalde, como si previera lo que iba a ocurrir un par de horas después.
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