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22 de noviembre 2006 - 00:00

Poco serio: estalló otra guerra de espías

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Aníbal Fernández
Sin confirmación oficial, con el secretismo con que el kirchnerismo maneja los asuntos espinosos -o difíciles de explicar-, ayer se daba por hecha la renuncia de Luis Tibiletti a la Secretaría de Seguridad Interior, área que en teoría manda sobre las fuerzas de seguridad.

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Rodeado, sin el suficiente blindaje de Horacio Verbitsky, Tibiletti guardaba anoche sus pertenencias en una caja para dejar las oficinas de Gelly y Obes.

Dos motivos precipitaron una determinación que hacía tiempo el ex militar venía evaluando:

1- El manejo presupuestario de su secretaría pasaría directamente a órbita del Ministerio del Interior. Aunque Seguridad Interior depende de la cartera de Aníbal Fernández, tenía cierta autonomía en el manejo de algunos fondos. Eso se terminaría. Fernández gruñó cuando Tibiletti llegó a esa oficina porque junto con Marcelo Saín, de la Policía Aeroportuaria, eran « extranjeros» en su ministerio.

2- En el área más atractiva y sensible, la Dirección de Inteligencia Criminal -que depende de la subsecretaría que ocupa «El Leche» Ricardo Colombo-, aterrizó un ocupante ajeno al control de Tibiletti, lo que se interpretó directamente como una «intervención»: se trata de Verónica Fernández Zagari, que secundaba a Marcelo Saín en la intervención de la seguridad aeroportuaria. Anoche se interpretaba esa «intromisión» como un coletazo -en el barrio le dirían «un vuelto»- por la maniobra del 33, que publicitó Verbitsky, de disolver la SIDE.

Uno de los «33 orientales», grupo de militares peronistas díscolos, Tibiletti pasó por múltiples despachos e identidades: lo recogió el PJ como a otros 33 --conchabados en el Congreso por Eduardo Vaca y Miguel Angel Toma-y lo protegió luego José Luis Manzano como ministro del Interior.

  • Satélite

    Derivó, más cerca en el tiempo, como satélite de Horacio Verbitsky, el máximo derrotado -más incluso que el propio Tibiletti-en la caída del secretario. Entre los que festejaban se contaban Francisco «Paco» Larcher y el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

    En la razones de la renuncia de Tibilettique anoche todavía no era oficial ni tampoco definitiva-se delata por qué pierde Verbitsky y por qué celebra el ala dura del kirchnerismo que controla la SIDE y, en un segundo plano, brinda el Fernández de Quilmes.

    En esencia, Tibiletti era partidario y funcional al plan de Verbitsky de disolver la SIDE para crear otro cuerpo o desmembrar la secretaría y dividir sus funciones. La idea alertó a las oficinas que dominan Héctor Icazuriaga y el número dos, Francisco «Paco» Larcher.

    Como Kirchner, Larcher quiere el máximo control en materia de inteligencia y pretende a un emisario suyo en cada « cueva» ligada al tema.

    La Dirección de Inteligencia Criminal no estaba, naturalmente, fuera de ese esquema, pero Tibiletti se resistió siempre a esa invasión.

    Anoche, oficialmente desde la Secretaría de Seguridad Interior, se evitó cualquier pronunciamiento sobre la supuesta salida de Tibiletti.
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