Acompañada por el canciller Taiana, la presidente reiteró su
apoyo a Evo Morales.
A las 11.25 de ayer, Evo Morales reconoció la realidad: era imposible realizar el acto previsto junto a Hugo Chávez y Cristina de Kirchner en Tarija, ya que la ciudad estaba al borde del estallido social (ver pág. 21). Fue entonces cuando ordenó a su canciller David Choquehuanca que llamara a Buenos Aires para suspender la cumbre. El ministro obedeció y se comunicó con Jorge Taiana, quien informó luego a Cristina de Kirchner y a su colega venezolano, Nicolás Maduro. El anuncio de la imposibilidad del viaje lo hizo Hugo Chávez en la conferencia de prensa que organizó para el mediodía de ayer en el hotel Sheraton. A esa altura, cerca del aeropuerto de la ciudad boliviana, la situación estaba en su peor momento, y universitarios anti Evo Morales se enfrentaban violentamente con la guardia personal del jefe de Estado del país vecino, la tropa que en teoría debería garantizar a las 17 la seguridad de los dos mandatarios visitantes.
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El bolivariano había comprometido el lunes a Cristina de Kirchner en el vuelo a Tarija, argumentando que era necesario el viaje para apoyar al «compañero Evo» frente al referendo revocatorio del domingo, cuando se juega su permanencia en el poder. La excusa para el acto era el anuncio de la construcción de una planta separadora de gases, que sería financiada con fondos venezolanos.
El anuncio de la llegada de los dos presidentes a horas de los comicios sirvió como carburante para los ánimos de la oposición de la ciudad de Tarija, a uno 900 kilómetros de La Paz y cerca de las reservas más ricas de gas en ese país, que se lanzaron a protestar por la llegada del venezolano y la argentina.
Cristina de Kirchner esperó que Hugo Chávez hiciera el anuncio de la suspensión del viaje en su presentación mediática del mediodía en el hotel de Retiro. Una hora después de terminado ese evento, el gobierno argentino sorprendió con el comunicado de la organización de una nueva conferencia de prensa de la Presidente, para hablar sobre el caso Bolivia.
En la Casa de Gobierno, y acompañada por el canciller Jorge Taiana, la Presidente expresó el «apoyo más enfático y profundo» a las instituciones en Bolivia y recordó la cláusula democrática del Mercosur que también establece la preservación de las integridades territoriales. Confirmó que Choquehuanca se comunicó con el gobierno para « agradecernos y pedirnos, a los efectos de evitar episodios de violencia, que decidiéramos no ir» y señaló: «Quiero manifestar la preocupación por lograr la pronta normalización de la situación en Bolivia, habida cuenta de que el próximo domingo habrá un referéndum convocado por el presidente Evo Morales».
Al responder a una de las dos preguntas que le formularon los periodistas, la jefa de Estado recordó que en la última reunión del Mercosur que se realizó en Tucumán «hubo manifestaciones de todos los mandatarios en cuanto al respeto de la institucionalidad en todas las naciones de América del Sur».
Ante otra pregunta, la Presidente aclaró que la situación en el país vecino no afecta la provisión de gas a la Argentina, porque «hay contratos».
Al mediodía, Chávez había dicho que si Evo Morales pierde el referendo convocado para el domingo, se irá del gobierno «con dignidad». Sin embargo, mencionó que las encuestas le dan una ventaja de 60%, y denunció los actos de violencia que se desarrollaban en Tarija.
«Ojalá la oposición boliviana acepte los resultados, pero estos hechos de violencia indican que no están dispuestos a aceptar resultados democráticos», completó. Según Chávez, Morales está desarrollando en Bolivia una «revolución» democrática que debe seguir adelante. «Permitan que sea una revolución pacífica, no les cierren la puerta a los cambios pacíficos porque lo que puede venir puede ser peor», advirtió.
Minutos después, al ser consultado sobre quiénes serían para él los culpables de los incidentes, el bolivariano no dudó y acusó a «quintas columnas» del «imperio» que, según dijo, están empeñados en impedir la unión de los países latinoamericanos.
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