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Hasta anoche se habían despejado varias incógnitas respecto de las cláusulas más controvertidas. Por ejemplo, se definió que el cálculo del valor de las acciones de una empresa debe tener en cuenta la cotización de mercado y no la que figura en los libros, pero que ese monto debe determinarlo una consultora independiente o un banco de inversión designado por los acreedores.
En las negociaciones de Economía con el Fondo quedó también acordado que el papel de los jueces en los concursos no será todo lo activo que pretenden los deudores aun cuando la ley norteamericana podría resultar en esto un modelo. «Allá se aceptan las propuestas de los deudores si tienen el respaldo de la mayoría de los accionistas pero, claro, los jueces no son los jueces argentinos», reflexionó delante de un técnico del Palacio de Hacienda uno de los responsables del FMI en la negociación, que venía de encontrarse con un emisario secreto de Otto Reich (subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de los EE.UU.) que llegó ayer a Buenos Aires.
A la hora que se mencionaba la posibilidad de esa captura fallecía Julio Mera Figueroa, quien siempre atribuyó su salida del Ministerio del Interior a la campaña negativa a la que lo sometió «Clarín» cuando detectó que estaba propiciando el desembarco en la Argentina del empresario de medios australiano Robert Maxwell.
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