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23 de octubre 2006 - 00:00

Radicales evocaron sus grandes conspiraciones

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El radicalismo, que parece a veces tener más historia que futuro, dedicó una de sus peñas, la del grupo Progreso que sesiona los jueves en Lalín, a recordar a uno de esos armadores que nunca llegan a mucho que tienen lugar destacado en su cuadro de honor, el abogado Ricardo Rojo. Para eso lo llamaron a Emilio Gibaja, quien hizo la evocación de algunas anécdotas, como cuando lo conoció en la Facultad de Derecho y recorría los calabozos de detenidos radicales bajo el peronismo (él mismo, Félix Luna, etcétera).

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Cuando llega Frondizi al gobierno -evocó Gibaja- mandó a tres jóvenes al extranjero «a aprender». A Luna lo nombró consejero de embajada con destino en Ginebra; a Rojo en Alemania y en París a Jorge «Azulino» Calcagno, presente en ese almuerzo. Es hermano del «economista» Eric -perito anti-De la Rúa en la causa del megacanje- y tío de «Enriquito» Calcagno, embajador de Kirchner en París, que también contribuyó con anécdotas.

Por ejemplo, que Rojo fue quien primero que nadie hizo contactos entre Frondizi candidato y Perón en el exilio, función en la que lo reemplazó en poco tiempo Rogelio Frigerio.

También que en tiempos de Onganía hizo un enlace entre Perón, Aramburu y Frondizi para armar una salida a la democracia que frustró el secuestro de Aramburu que creyó hubiera cambiado la historia.

  • Enigma no develado

  • ¿Estuvo Perón detrás de ese asesinato o lo aprovechó una vez que fue consumado? Es el enigma que nadie ha develado aún y que no pudo ser resuelto por esa mesa que arma todos los jueves desde hace 15 años el ex diputado José Bielicki.

    También se recordó la amistad de Rojo (padre del economista Pablo Rojo, que fue funcionario de Menem) con el Che Guevara (sobre quien escribió en diez días el libro «Mi amigo el Che», a pedido de Jorge Alvarez, el editor de moda en los 70). El Che lo llevó a conocer a Fidel Castro, quien le ofreció una cena de tallarines cocinados por él mismo de esas que duran 10 horas, se habla y nunca tampoco se llega a nada.

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