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9 de noviembre 2006 - 00:00

Relanzan compra de radares para aeropuertos civiles

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La ministra de Defensa, Nilda Garré, anuncia ayer la licitación de radares junto a los rionegrinos Miguel Saiz (gobernador radical) y Miguel Pichetto (senador peronista). Serán para el norte del país, pero se harán en Río Negro.
El gobierno anunció ayer que en los próximos días se llamará a licitación internacional para la adquisición de cuatro radares móviles, de tres dimensiones para la zona norte del país. Las palabras de la ministra Nilda Garré cubrieron la breve ceremonia de asunción del jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Normando Costantino. Y buscaron descomprimir la presión que generó la abrupta salida de Eduardo Schiaffino sobre el irresuelto conflicto por la seguridad aeronáutica.

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Tal como había ordenado Garré, no hubo discurso de despedida de Schiaffino, sólo un agradecimiento a Néstor Kirchner por haberlo designado y a los efectivos de la fuerza por su colaboración. Tampoco el nuevo titular de los aviadores militares usó de la palabra y sólo pronunció la frase que lo habilita a conducir los destinos de la Aeronáutica ante todo el personal formado en el helipuerto del edificio Cóndor.

En el palco estuvieron el secretario de Asuntos Militares, José Vázquez Ocampo; el subsecretario Germán Montenegro, más los jefes militares Jorge Chevalier (Estado Mayor Conjunto), Roberto Bendini (Ejército) y Jorge Godoy ( Armada).

  • Purgas

  • Extraño sino el de la Fuerza Aérea, fue creada por el líder del movimiento, Juan Domingo Perón, y aun así ha sufrido sucesivas purgas a manos de políticos del partido casi hasta la extinción de cuadros superiores. El viaje de la ministra a Francia, Rusia y Ucrania en búsqueda de ofertas para equipar a las Fuerzas Armadas dio sus frutos, al menos en el rubro radarización.

    La Casa Rosada con Kirchner y Garré fue la tribuna para motorizar la nueva licitación que proveerá radares militares a la Fuerza Aérea. Los rusos ofrecieron equipos tridimensionales, miden tres parámetros para la ubicación de un avión: cota (altura), distancia y acimut (orientación). Pero tendrán que competir con los radares de las contratistas norteamericanas y europeas que ya participaron en la puja que había lanzado la administración de Carlos Menem.

    El argumento público que usó ayer la ministra: «Los radares serán muy importantes en la lucha contra el tráfico de drogas, armas y contrabando en general que está dando el gobierno nacional», remite más bien a actividades que están a cargo de las fuerzas de seguridad y no dentro de las funciones que Defensa fijó a los militares.

    ¿Habrá una cesión de esos aparatos para que los operen Gendarmería, Prefectura o fuerzas policiales? ¿O es que las Fuerzas Armadas colaborarán en tareas de seguridad porque la magnitud de esos delitos excede la capacidad del Ministerio del Interior?

    La ubicación de los radares en la frontera norte del país contribuirá al control que ya ejerce la fuerza mediante el «operativo Pulqui». Es la detección, identificación e interceptación de vuelos furtivos que efectúan aviones Pucará, A4-AR Fightinghawks y Mirage con asiento en las provincias de Misiones y Chaco.

    El teatro de operaciones es todo el espacio aéreo del norte argentino con lupa en el de la Triple Frontera. Para la interceptación de los aviones furtivos hoy la fuerza dispone de viejos radares móviles Westinghouse, pero es necesario contar con equipos tridimensionales ya que los que proveerá el INVAP -11 de acuerdo con el convenio que firmó ayer Kirchner- brindan sólo dos parámetros (distancia y acimut).

    Estos son habituales en el uso de aeropuertos para la operación con aeronaves comerciales y requieren de la cooperación del avión comercial, pues debe tener encendido un equipo denominado trasponder para la adecuada identificación en vuelo. Garré formuló el anuncio en la Casa de Gobierno, tras el acto de firma del acuerdo con INVAP, empresa de capitales estatales y privados radicada en Río Negro que prevé la construcción de esos radares a un costo de 54 millones de pesos.

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