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27 de diciembre 2007 - 00:00

Sarkozy, responsable de su primera misión de riesgo

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El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y Jorge Taiana explican cómo será la «misión» del canciller y del ex presidente Néstor Kirchner en la selva colombiana.
La decisión de nombrar a Néstor Kirchner como el comisionado por la Argentina no fue impulsada por Cristina de Kirchner ni por Hugo Chávez. El nombre del ex presidente argentino (para la que será la primera misión de riesgo de su vida) como uno de los principales veedores internacionales para el intercambio de rehenes en Colombia fue impulsado por Luiz Inácio Lula da Silva en una conversación con Nicolas Sarkozy el 8 de diciembre pasado.

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Ese día, el jefe de Estado europeo habló con el brasileño antes de su condena pública ante los medios mundiales, y ambos cerraron la intervención del país sudamericano y la Argentina para que junto con Francia conformen una especie de «Club de Amigos» para tratar el tema colombiano. Eran los días en que Alvaro Uribe había desplazado a Hugo Chávez como mediador, y se buscaban otros caminos para llegar a las FARC, siempre bajo la alternativa pacífica. La otra era dejar actuar a Francia libremente, con variantes que nunca serían aceptadas desde América latina.

El 10 de diciembre, en Buenos Aires y en el marco de la asunción de Cristina de Kirchner, Lula se entrevistó en privado con Uribe en el hotel Sheraton y cerraron la participación de la Argentina y Brasil, con el aval oficial francés, para las negociaciones futuras con las FARC. Una de las claves de esa conversación entre Lula y Uribe fue la aceptación de parte del colombiano para que Chávez intervenga indirectamente, facilitando sus contactos personales con Manuel Marulanda, el líder de la guerrilla. El venezolano era el único de todos los presidentes y ex presidentes implicados hasta ese momento que contaba con el teléfono rojo de Marulanda. Lula le había garantizado también a Uribe en esa conversación que «la participación del venezolano sería sin tintes políticos y con gestiones estrictamente humanitarias». Aparentemente, al menos a los ojos de Uribe, la gestión del caribeño habría cumplido este requisito.

  • Aval

  • Kirchner sabía de estos movimientos del presidente brasileño desde el mismo 8 de diciembre y había dado su aval para una eventual participación personal suya en una posible pero lejana, en ese momento, misión hacia la selva colombiana. El dato también lo tenía Chávez, que el 9 de diciembre, en Buenos Aires, había deslizado la posibilidad a algunos medios de prensa locales. Algunos periodistas incluso llegaron hasta Néstor Kirchner para confirmar la especie y como respuesta obtuvieron un seco «pensé que trabajabas en un diario serio», desmintiendo la versión confirmada ayer.

    Entre el 10 y el 23 de diciembre se desarrollaron las gestiones cruzadas entre la Argentina, Brasil y Venezuela para la liberación de los rehenes, proceso que en parte terminó ayer con la conferencia de prensa de Hugo Chávez. Antes, Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt, tuvo la confirmación de la misión por partida doble. El 25 de diciembre, día de Navidad y del cumpleaños de la ex candidata presidencial colombiana, Pulecio habló telefónicamente con Taiana primero y con Cristina de Kirchner después, y se le comunicó que Néstor Kirchner participaría de una misión humanitaria a la selva para liberar un primer grupo de rehenes y que la intención era hablar en el mismo momento del contacto con la guerrilla de la situación de Betancourt. Pulecio también conoció en ese momento que la gestión fundamental había sido llevada a cabo por Chávez, que había aval de Uribe para este proceso, que Venezuela sería el país que se haría responsable de los traslados y que todo contaba con la aprobación del gobierno de Francia. Para el anuncio final, se debía esperar a que Hugo Chávez diera su conferencia de prensa anunciando el plan de contacto con las FARC y la posible liberación de los tres primeros rehenes.

    Una vez terminada la presentación del bolivariano, al gobierno argentino le tocó dar las decisiones finales, específicamente administrativas e instructivas, para anunciar que los «comisionados» locales serían Néstor Kirchner y el canciller Jorge Taiana, con lo que la delegación local será la de más nivel y representatividad de todas las que volarán primero a Caracas y luego a Villavicencio, para después internarse en la selva colombiana.

    La inclusión del ministro de Relaciones Exteriores como «comisionado» es simple. Probablemente Taiana sea el comisionado con más experiencia en entender el conflicto y tratar con las FARC. En 1992, cuando era embajador en Guatemala, conoció personalmente a Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, que cumplía las mismas funciones diplomáticas que el canciller argentino. Ambos entablaron cierta amistad, que revivió cuando la ex candidata presidencial colombiana fue secuestrada y Taiana se comunicó personalmente para conocer la situación. En los últimos meses, cuando creció la presión internacional sobre las FARC por la situación de Betancourt, volvieron las conversaciones telefónicas cruzadas, con lo que Taiana absorbió gran parte de la información existente sobre la situación de Betancourt.

    Entre 1996 y 2001 fue representante de la Argentina ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y desde allí voló varias veces a Colombia para tomar contacto personal con dirigentes de las FARC. Conoce incluso varias de las zonas selváticas donde probablemente se esté organizando en estas mismas horas el contacto con la guerrilla para la liberación de los rehenes.

    Del «equipo» formará parte también Marco Aurelio García, el jefe de asesores en Relaciones Exteriores de Lula da Silva. Se trata de otro conocedor del problema, ya que en su currículum figuran varios contactos personales en la frontera brasileñocolombiana con las FARC, lo que incluso le generó en su momento muchas críticas en Brasilia. Eran los días en que Lula da Silva estaba de campaña presidencial, y aún no se sabía cuánto de izquierda podría ser un gobierno del ex sindicalista.

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