12 de noviembre 2008 - 00:00

Se asocia la UCR con Carrió sin hablar aún de frente electoral

Flores para Lilita en su alma máter, la UCR. La recibió, acompañada de Enrique Olivera (der.),la cúpula partidaria que integran, entre otros, Gerardo Morales, Mario Negri y Oscar Aguad.
Flores para Lilita en su alma máter, la UCR. La recibió, acompañada de Enrique Olivera (der.), la cúpula partidaria que integran, entre otros, Gerardo Morales, Mario Negri y Oscar Aguad.
El radicalismo y la Coalición Cívica dieron ayer el primer paso público para conformaruna nueva alianza para enfrentar al kirchnerismo. El acuerdo, que ya se venía negociando desde hace semanas, se cerró con una visita de Elisa Carrió a la sede del Comité Nacional de la UCR acompañada de la mesa de conducción de su partido. El resultado del encuentro fue previsible: Carrió no hubiera cruzado la puerta de esa casa radical, ni el jujeño Gerardo Morales la hubiera recibido, ni previamente no hubiera estado acordado un resultado feliz.

El final estuvo coronado por un comunicado conjunto donde «los conductores de la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica» reconocieron que «iniciaron y mantendrán el diálogo institucional y manifiestan la vocación conjunta para la construcción de una alternativa de gobernabilidad ética, republicana y con equidad social».

El primer efecto que tendrá la alianza entre ambos partidos será coordinar el trabajo de los bloques en el Congreso que si bien estuvieron unidos en el debate por las retenciones móviles, no tuvieron la misma estrategia con la estatización de las AFJP. Pero no habrá necesariamente un acuerdo electoral en todas las provincias con vistas a las elecciones legislativas de 2009.

Carrió y Morales también acordaron ampliar el nuevo acuerdo político pidiendo una audiencia para el viernes de la semana próxima con Rubén Giustiniani, para intentar sumar también al socialismo.

La reunión de ayer en el ComitéNacional fue inusualmente cordial. Todos los presentes dejaronde lado rispideces pasadas, teniendo en cuenta que muchos de ellos se cruzaron en el último año por diferencias de estrategia e internas partidarias.

Carrió llegó primero al edificio junto a Margarita Stolbizer y Adrián Pérez: «Acá llegó el radicalismo», bromearon los visitantes recordando que los tres tienen origen en ese
partido. «En un rato llega la Coalición Cívica.»

Mientras esperaban a Gerardo Conte Grand, Patricia Bullrich, Elsa Quiroz y María Eugenia Estenssoro, Carrió recordó: «Estuve acá cuando Terragno hizo el gabinete en las sombras, yo estaba en ese grupo».

  • Temas obviados

    Alarmados por la cantidad de periodistas que rodeaban el edificio radical como hace muchos años no se veía, los presentes obviaron en la conversación algunos temas de conflicto. Por ejemplo, no hubo mención a futuras candidaturas, ni se habló de la votación por la estatización de las AFJP, tema que divide hoy a la UCR y la Coalición Cívica. Tampoco estuvo en el temario la posición que podría llegar a tener el vicepresidente Julio Cobos en ese armado.

    Junto a los radicales Ernesto Sanz, Oscar Aguad, Mario Negri y Daniel Salvador (el presidente de la UCR bonaerense que por estos días soporta el asedio de Leopoldo Moreau y Federico Storani más proclives a un acercamiento con el duhaldismo en su provincia a pesar de que la hija de Leopoldo, Cecilia, ayer lo desmintiera en un comunicado que criticó al mismo tiempo el encuentro con Carrió) se sentó Ricardo Gil Lavedra, radical y amigo de la líder de la Coalición Cívica.

    Hubo temas imposibles de evitar: sobre el cordobés Luis Juez, por ejemplo, Carrió explicó que su partido tiene relaciones en la provincia. Pero no hubo más avances en ese sentido, habida cuenta que el cordobés Negri tiene incompatibilidades para aunar fuerzas con él.

    Es sólo una de las pruebas que pone en duda que el acuerdo de unidad alcanzado ayer pueda verse reflejado en las urnas el año que viene. «No hay que alimentar la idea de que haya una alianza electoral», decían ayer algunos radicales a la salida.

    A pesar de la simpatía mutua y la necesidad de armar una alianza con Carrió con vistas a 2011, en muchas provincias los radicales no quieren prestarles la estructura a las huestes de la líder de la Coalición Cívica.

    Por ejemplo, están convencidos de que el radicalismo de Cobos va a ir aliado a la UCR de Roberto Iglesias en Mendoza en las próximas elecciones, lo que les garantizaría un triunfo, pero ése es un acuerdo que no podría incluir a Carrió y que ni siquiera el jujeño Morales ha digerido aún.

    Hubo en el encuentro recuerdo de anécdotas pasadas, «hace tanto que nos conocemos», se dijo, pero también un repaso de los aciertos y errores político que llevaron a la ruptura de Carrió y Sotolbizer con el radicalismo.

    Para la ex dirigente de la UCR bonaerense, la situación partidaria ha cambiado, lo que le permitió volver a las que fueron sus oficinas como secretaria general del partido. Hoy la conducción del Comité Nacional está alejada de Moreau y Storani, las dos grandes razones de su alejamiento, y la situación de la UCR de la provincia de Buenos Aires es el mayor problema que tienen con vistas a las elecciones de 2009.

    Todo terminó con una conferencia de prensa donde Carrió mostró el documento conjunto y fue el tiempo para la foto que los dos grupos estaban esperando. Cuando se les preguntó sobre las similitudes de ese acuerdo con la Alianza UCR-Frepaso de 1999, Morales se adelantó: «Lo bueno de esto es que no están ni De la Rúa ni 'Chacho' Alvarez». Como si estuviera coordinado, Carrió lo siguió: «Es diferente. Esto tiene su tiempo, la Alianza se constituyó por una necesidad y en un programa de televisión».
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