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10 de julio 2003 - 00:00

Se complica pleito de militares y Kirchner

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Ellos siguen confusos: Kirchner habla mieles del espíritu malvinero, de la gesta, los héroes y, al mismo tiempo, habilita la detención de uno de ellos (Losito, agregado en Italia, ahora preso en el Chaco). También él sigue confuso: quiere anular el decreto de Fernando de la Rúa (el mismo que agradeció el presidente chileno Eduardo Frei) para preservar el derecho soberano de juzgamiento local, pero se demora en hacerlo (ni su almohada parecía saber anoche si lo firmaba o no antes de viajar a Europa). Es que llegan complicaciones del exterior (en España los fiscales se pronunciaron con Baltasar Garzón; la Corte -seguramente la mayoría automática-quiere observarlo por la cuestión de las extradiciones; la ETA también quiere su status para castigar a los represores) y él, como comandante no sabe enfrentar cuestiones menores como la confirmación del pedido de órdenes, de acuerdo con los reglamentos militares, hecho por el capitán de corbeta (R) Ricardo Cavallo -inocente y desprocesado en la Argentina sin necesidad de recurrir a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, tan en boga en estos días-, al cónsul argentino en Madrid para su comunicación al Palacio San Martín. Que su superior jerárquico, el Presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, le ordene qué hacer frente al proceso instruido en España, donde terminó preso después por una paradójica determinación tomada por un México sin memoria, un país que en sus inicios terminó diezmado por los colonizadores españoles.

Si además de dejar sin efecto el Decreto 1.581 de Fernando de la Rúa -que hasta anoche no había firmado-, Kirchner impulsa la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (ver nota vinculada), la Argentina retrocedería otra vez a Semana Santa de 1987, cuando Raúl Alfonsín ocupaba la Casa Rosada. Y la actitud de algunos oficiales que eran citados por la Justicia de atrincherarse en el interior de los cuarteles como pasó en Córdoba y finalmente en la Escuela de Infantería, entonces en Campo de Mayo. ¿Esto es lo que desde el gobierno se está buscando? ¿Provocar una crisis y darles razón a los que afirman que las FF.AA. van a terminar conducidas por coroneles, capitanes de navío y comodoros, al mejor estilo venezolano?

En el Ejército y en la Armada, al general Roberto Bendini y al vicealmirante Jorge Godoy, y hasta al ministro de Defensa José Pampuro, les está resultando complicado el mando. Al vicealmirante parece constarle que Cavallo es inocente. Tendrá sus razones. Y el general tuvo que salir a afirmar que no fueron 30.000 los desaparecidos como suelen afirmar recientes visitantes de la Casa Rosada, como Hebe de Bonafini. Pero esas voces hoy no alcanzan para el ejercicio del mando.

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