San Pablo (EFE, ANSA, AFP) - La estrategia económica del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, caracterizada por una dura política monetaria y fiscal, siguió siendo blanco de críticas de aliados y opositores, en momentos en que el Banco Central comenzaba a definir si reduce o no el costo del dinero. La voz más importante que se levantó ayer contra el gobierno fue la del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien rompió así un silencio autoimpuesto durante los primeros seis meses de la nueva administración.
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En su crítica más dura al gobierno, Cardoso dijo que Lula «está exagerando en la dosis» de ortodoxia económica «al mantener tan elevadas las tasas de interés y el superávit fiscal primario». «El Partido de los Trabajadores (PT) nada hizo aún. Hasta ahora expresó algunas intenciones. En un único punto siguió más de cerca lo que hicimos: en la política económica. Pero está exagerando en la dosis, porque necesita demostrar que no hará lo que decía cuando estaba en la oposición», señaló Cardoso.
«El desempleo está creciendo mucho y la economía está sin inversiones. El segundo trimestre también registrará una caída en la actividad económica. En nuestro gobierno nunca hubo recesión», completó.
En una entrevista con el sitio on line de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Cardoso sostuvo que «buena parte de quienes votaron a Lula debe estar desilusionada porque su propuesta era otra. El no fue elegido para hacer esto».
Sobre el resultado de su gobierno, Cardoso sostuvo que «la herencia no debe haber sido tan mala porque si no, ¿para qué continuar? Ellos están continuando». Lula salió a responder a su antecesor en un acto celebrado en la ciudad de Pelotas, en el sur del país, afirmando que recibió «un país quebrado» y que «se ha hecho mucho» en sus primeros meses de gobierno.
•Disparo
«Ahora tenemos una de las menores tasas de riesgo de la historia de Brasil, pero muchos ni piensan en ello», declaró en la Feria Nacional del Dulce, recordando que cuando asumió ese indicador se hallaba en 2.400 puntos y que hoy se ubica por debajo de los 700.
Además, disparó sobre Cardoso de manera elíptica, al afirmar que «han bastado cinco meses para demostrar que el respeto no se logra hablandoen inglés, sin carácter,ética y un proyecto concreto para el país».
Mientras, el Comité de Política Monetaria del Banco Central (COPOM) comenzó ayer su reunión de dos días para definir si mantiene o reduce -tal como piden empresarios, sindicalistas y la propia ala izquierda del PT-la tasa básica de interés (Selic), ubicada hoy en 26,5%.
Cuatro ministros (Antonio Palocci, de Hacienda; José Dirceu, Casa Civil; Luiz Furlan, Desarrollo; y Guido Mantega, Planeamiento) divulgaron un documento con la «agenda para el desarrollo», en la que sostienen que el problema del crecimiento económico no se reduce a una baja de las tasas de interés.
Jueces y fiscales brasileños de nivel federal y estadual han comenzado una protesta nacional contra la reforma del sistema previsional del gobierno. El lunes, en la primera jornada de protesta, 450 magistrados se reunieron en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, mientas que 300 jueces se convocaron frente al Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro.
«El gobierno no nos permiteconversar. No conseguimos exponer nuestras posiciones», dijo ayer el presidente de la Asociación de Magistrados de Minas Gerais, Doorgal Borges de Andrade.
La protesta es significativa, dado que el gobierno corre el riesgo de que la Justicia anule por inconstitucional aspectos clave de la reforma, como la imposición de una carga de 11% a las jubilaciones del sector público superiores a los 1.058 reales (350 dólares).
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