19 de octubre 2006 - 00:00

Se entregó tirador de San Vicente ("Estaba nervioso", dijo abogado)

Quiroz quedódetenidoanoche, luegode declarardurante unasdos horasante laJusticiaplatense. Elcamionerosostuvo que«no tiró amatar» alaccionar elarma y que lohizo para«evitar un malmayor».
Quiroz quedó detenido anoche, luego de declarar durante unas dos horas ante la Justicia platense. El camionero sostuvo que «no tiró a matar» al accionar el arma y que lo hizo para «evitar un mal mayor».
«Tuvo un día desafortunado.» El ex juez Daniel Llermanos, convertido ahora en defensor de Emilio «Madonna» Quiroz, se empeñó en mostrar al tirador de la quinta de San Vicente como el Bill Foster (Michael Douglas) que en «Un día de furia» desata sus instintos violentos contra una sociedad injusta y opresiva, todo a raíz de un día de lo más estresante.

Según Llermanos, el chofer del sindicalista Pablo Moyano actuó bajo presión y luego de haber sido agredido por un grupo de militantes antagónicos en las puertas de la finca donde se esperaba la llegada de los restos de Juan Domingo Perón.

«Mi defendido en ningún momento tuvo intención de disparar contra persona alguna: en un ataque de nervios, tiró contra el paredón» de la quinta. Esa fue la versión que lanzó el abogado luego de enterarse de la decisión del juez de Garantías de La Plata, César Melazo, de negar la eximición de prisión a su defendido. Al parecer, el militante camionero estaba muy cerca de los tribunales platenses porque se entregó en la Seccional Primera local un par de horas después de conocer que el magistrado no levantaría la orden de captura.

Los argumentos defensivos del ex juez de Lomas de Zamora (ex candidato también de la agrupación PAIS que luego se fundió con el partido de Chacho Alvarez) son entendibles. Por pedido de la fiscal Leyla Aguilar, el juez acusó a Quiroz de «tentativa de homicidio, intimidación pública y daño calificado agravado». La pena mínima para esos delitos son 12 años de prisión. Por lo tanto, Llermanos desde el vamos intentó relativizar la acusación y sentenciar que los disparos de Quiroz contra un grupo de enardecidos militantes no revestían mayor gravedad, pues habían sido contra el paredón y la puerta de la quinta. De este modo, adujo que se trató de «un abuso de armas» y como el sindicalista no registra antecedentes tenía el derecho de vivir en estado de libertadhasta tanto se lo juzgara. Por si acaso, también denunció que en momentos previos al ataque de furia, «Madonna» Quiroz había sido «sujetado por tres personas que le hicieron cortes en el estómago» con un vidrio.

Cabría interpretar, entonces, que el sindicalista atacó en legítima defensa. O como declaró ayer en defensa de quienes se encontraban caídos y heridos a su alrededor como consecuencia de las refriegas extendidas en el frente del memorial.

«Si yo no hubiera disparado, la masacre hubiera sido peor», declaró y aseguró que lo hizo para «evitar un mal mayor»

En los tribunales se observó y siguió con atención cada uno de los cuadros del tape en los que aparece Quiroz disparando entre cuatro y seis tiros con su arma:

  • En la primera escena se ve a un hombre arrojando un cascote de buen tamaño y a Quiroz cuando llega corriendo con un arma en la mano.

  • En un segundo momento, alguien arroja otra piedra, «Madonna» la elude y vuelve a gatillar repetidas veces.

    Ese instante sería -según los acusadores- donde quedó plasmado el supuesto «intento de homicidio», pues disparaba con el conocimiento y voluntad de que podía pegarle a alguien y producirle la muerte (dolo).

    Además de intentar conducir el lamentable episodio por el camino de una defensa propia, el abogado Llermanos se ocupó de señalar tres cuestiones de importancia. Dijo que Quiroz es «delegado» del sindicato de camioneros en una empresa de transporte mendocina (Luján de Cuyo) y que «no cumplía una función orgánica» para la conducción del gremio. Y aclaró que su cliente no cumplía «órdenes» cuando protagonizó parte de los violentos incidentes.

  • Sin portación

    Ayer se conoció que el gremialista no tenía autorización para portar armas. Quiroz habría comprado la pistola Bersa 9 milímetros, tipo Mini Thunder, el 14 de agosto pasado en una armería del partido bonaerense de Avellaneda, pero sólo tenía en trámite la autorización para tenerla en su domicilio.

    «Sólo tenía la cédula verde del arma, pero no tenía autorización ni para portarla en la vía pública y mucho menos para disparar, de acuerdo con los datos oficiales que tiene el Registro Nacional de Armas», se dijo en tribunales.

    El juez mandó ayer a allanar la casa del barrio municipal de Longchaps en busca de esa arma. La fiscalía tiene en su poder tres vainas servidas intactas que podrían ser determinantes para sostener la acusación de tentativa de homicidio.
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