20 de agosto 2003 - 00:00

Se va Chávez tras potenciarse con Kirchner

El diálogo del presidente Kirchner con Hugo Chávez fue lo único normal de la visita mitad privada -por su cuenta- y mitad oficial que hizo el mandatario venezolano. Aunque resulta inocultable la fobia -una de las tantas- de Kirchner con el Fondo Monetario, dijo ayer cosas duras pero innegables tras la reunión. ¿Quién puede negar que es correcto decir que se «simula el cumplimiento de una deuda (la pública y la externa) impagable? Luego se equivoca al decir que «no se puede condenar a nuestros pueblos a la marginación y la pobreza para pagarla». Equivocado, porque es muy posible que haya una quita de 70% que la transforme en «pagable», pero a partir del esfuerzo de cada país por pagar al menos ese 30% restante. Este gobierno de Kirchner se niega a acordar con el Fondo precisamente para gozar luego de una quita considerable con acreedores privados. Peor aún en su obcecación: está perdiendo tiempo y desaprovecha la menor tasa mundial de interés que subirá a medida que los principales países salgan de la recesión. Además con su obsesión anti-Fondo y no acordar no sólo pierde reducción de deuda sino que no crea clima para inversiones. Sin inversiones no hay posibilidad de bajar el altísimo desempleo.

Otra frase innegable en Kirchner fue contra «los que demandan mercados libres pero cierran las puertas a los productos latinoamericanos». Tiene razón y allí defiende con justicia al país y al continente.

Los países europeos, Estados Unidos y Japón destinan más de 700 millones de dólares por día y unos 280.000 millones de dólares por año para trabar la venta de productos agrícolas más baratos a sus países y proteger a sus productores. En consecuencia, con ese dinero los deudores latinoamericanos podrían pagar su deuda abultada. Este es un argumento irrebatible.

Fuera de eso, Hugo Chávez hizo política interna tratando de influir aquí y en su país, que tendrá este año una caída del PBI de 13% (peor que la Argentina el año pasado, en pleno estallido de la crisis). La Facultad de Derecho no le dio la escalinata e improvisó ayer un acto en un terreno lindero con 15.000 personas reunidas por piqueteros que ahora cobran por movilizaciones (algo que anteriormente hacían los sindicalistas con sus activistas).

El único choque de ideas entre Chávez y Kirchner fue cuando el venezolano se pronunció contra «los monopolios de los medios de comunicación que afectan la consolidación de la democracia», porque en Caracas lo critican. Kirchner tragó saliva y permitió la frase en «El manifiesto de Buenos Aires» pese a que aquí el gobierno hizo del monopolio «Clarín» su base de penetración en la sociedad. Le promulgó la «ley cultural» para evitar su quiebra con acreedores externos y lo beneficia con la publicidad oficial más que a nadie junto con «Página/12», diario que también es de Héctor Magnetto.

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