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17 de agosto 2007 - 00:00

Señal: el kirchnerismo ya no controla quórum en el Congreso

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Los kirchneristas Luis Cigogna, Carlos Kunkel, Carlos Moreno, Agustín Rossi, Patricia Fadel y Juan Manuel Urtubey (de izq. a der.) votaron el miércoles a favor de un subsidio para trabajadores en negro. Pero no pudieron reunir quórum propio y la sesión se cayó.
Al kirchnerismo no parece importarle ya el éxito o el fracaso de las sesiones en el Congreso. Menos aún a la oposición, que, si no puede plantear en el recinto de Diputados sus denuncias, prefiere retirarse. El saldo de las dos últimas sesiones en esa Cámara podría calificarse de lamentable. El miércoles pasado, toda la oposición se levantó de sus bancas y dejó sin quórum al oficialismo cuando intuyeron que no podrían plantear varios pedidos de informes sobre el escándalo de la valija con los u$s 800.000 y una declaración en contra del gobierno por el juicio oral a Elisa Carrió por calumnias e injurias donde se acusaba a la Justicia de tener una visión para el oficialismo y otra para la oposición.

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Esa acción tuvo su contracara: el kirchnerismo no contaba con el número necesario en su tropa como para seguir adelante con la sesión y votar la ley de creación del nuevo sistema ferroviario. Esas ausencias no son nuevas. A medida que se acerca la elección presidencial, va decreciendo el ímpetu de los diputados del Frente para la Victoria, especialmente los que terminan su mandato y no renuevan, que prácticamente ya no concurren al Palacio.

La sesión del miércoles venía de un cuarto intermedio de la semana anterior, que el kirchnerismo debió disponer a las 3 de la mañana, cuando ya no había ni diputados ni ganas de continuar votando.

El inicio de los debates tampoco contaba con demasiadas adhesiones, por lo que la oposición pidió terminar con esa sesión e iniciar una nueva en la que se incorporaran otros temas, dentro de la hora de preferencia, entre los que estarían las protestas y los pedidos de informes por el caso de las valijas y el apoyo del radicalismo, el PRO, los provinciales y el ARI a Carrió por el juicio oral que se le inicia hoy.

El kirchnerismo acordó, pero, temeroso de que se cayera la sesión después de los planteos opositores, pidió tratar primero el Plan Ferroviario. Fue casi un orejeo de cartas en el truco: ambos bandos pensaron que el otro se retiraría del recinto. Finalmente, fue la oposición la que, adivinandoque el kirchnerismo no aceptaría discutir sobre el venezolano Guido Antonini Wilson, se levantó masivamente del recinto. El Frente para la Victoria, sin número propio, se quedó entonces sin reordenamiento ferroviario y la sesión directamente se cayó.

  • Respuesta

    La decisión de oposición fue una respuesta a la moción presentada por el jefe del bloque del FpV, Agustín Rossi, para que se cambiara el orden del día y se tratara primero ese proyecto, y recién luego los pedidos de preferencia. De este modo, el kirchnerismo esquivaba las presentaciones de la oposición.

    Como en todos estos casos, quien más perdió fue el gobierno, aunque tuviera la efímera victoria de volver a evitar en el recinto el debate de las denuncias contra Julio De Vido por el caso de la valija y hasta un pedido de interpelación al ministro que los radicales fogonearon desde el Senado.

    Quedó en el camino el proyecto llegado del Senado en revisión para reordenar el sistema ferroviario, que había empezado a tratarse, pero justo cuando la justicialista Beatriz Daher se despachaba sobre las bondades de las dos nuevas empresas de trenes que se crearán, todos los diputados de la oposición fueron abandonando el recinto en fila.

    Esa noche no había consenso ni para temas menores, casi graciosos, lo que probó el grado de deterioro del kirchnerismo en el Congreso. Hasta la declaración de la ciudad de Esquel como capital nacional de la pesca generó una polémica que casi hace caer el proyecto. El macrista Pablo Tonelli no estuvo de acuerdo en el honor que se conferiría a esa ciudad: «Junín de los Andes tiene el mismo derecho», planteó. El chubutense Eduardo de Bernardi defendió a Esquel y finalmente hubo votación, en la que el kirchnerismo ganó por 80 votos contra 26 en contra y 28 abstenciones, en un tema que, normalmente, se debió haber acordado sin debate.
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