La ministra israelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, fue encargada este lunes por el presidente Shimon Peres de formar un nuevo gobierno, anunció la radio pública citando un comunicado oficial.
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Al término de una jornada maratónica de consultas, el presidente Shimon Peres designó a Livni, entregándole ante los periodistas una carta oficial en la que le encarga reunir una mayoría parlamentaria para constituir un nuevo gobierno.
"Tras realizar consultas con los partidos políticos, el presidente encargó a Tzipi Livni, la dirigente de Kadima (el partido en el poder), de formar un gobierno", precisó un comunicado presidencial.
Livni tiene un plazo de 42 días para conseguir una mayoría en el parlamento y formar un gobierno. En caso contrario, deberán celebrarse elecciones anticipadas antes de 90 días. El miércoles pasado, Livni fue designada en elecciones primarias jefa del Kadima para suceder al primer ministro Ehud Olmert, sospechoso de corrupción, quien entregó su renuncia el domingo al presidente Peres.
Mientras tanto, Olmert seguirá al frente de un gobierno de transición. Tzipi Livni, nueva jefa del partido centrista Kadima, la mayor formación en la Knesset, con 29 bancas en un total de 120, es la única personalidad que puede aspirar a la jefatura del gobierno en la actual legislatura.
Pero no tiene ninguna seguridad de obtener la investidura del parlamento, teniendo en cuenta la debilidad de la actual coalición y sus profundas divisiones.
Livni parte con un primer obstáculo debido a que ganó las primarias del Kadima por escaso margen, luego de unas elecciones que ya son cuestionadas dentro de su partido.
Además, según las televisiones israelíes, Livni contaría actualmente con el apoyo de sólo 38 diputados del parlamento, por lo que deberá vencer las reticencias del partido ultraortodoxo Shass (12 diputados), cuyo respaldo es indispensable para tener una mayoría estable en la Knesset.
Sin embargo, el Shass, cuya base es mayoritariamente de derecha, plantea condiciones para continuar formando parte de la coalición.
En primer lugar, exige un compromiso formal de Livni de que se abstendrá de toda negociación sobre el futuro de Jerusalén este, una cuestión crucial en toda solución de paz para el conflicto israelo-palestino.
También quiere un aumento sustancial de los subsidios familiares, a lo cual se oponen Livni y el ministerio de Finanzas.
La canciller debe enfrentarse a las complicadas maniobras del Partido Laborista (19 escaños), el principal socio del Kadima en el gobierno saliente.
El domingo, ese partido se abstuvo de apoyar la candidatura de Livni para la dirección del país, respaldando en cambio la de su líder Ehud Barak, el actual ministro de Defensa. La ley exige que un primer ministro sea diputado para ser nombrado por el Parlamento, que no es el caso de Barak.
El domingo, Livni se reunió con Barak. Su conversación fue calificada de "positiva y seria" por ambas partes.
A su vez, Peres se entrevistó el domingo con los representantes del Kadima, que, sin sorpresas, propusieron a Livni. Después se reunió con los del Partido Laborista y posteriormente con los representantes del Likud, la oposición de derecha, que se oponen a la candidatura de Livni y que propusieron elecciones anticipadas.
Su líder, Benjamin Netanyahu, es el beneficiado en todos los sondeos de intención de voto Peres se reunió después con los miembros del Shass, que decidieron reservarse su posición en este momento.
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