Si de los dos populismos queda uno, gana el país
-
A un mes del anuncio de los 90 proyectos de Milei: cuáles ya ingresaron al Congreso
-
Kicillof llegó a Tierra del Fuego para participar de la vigilia por Malvinas y defendió la industria fueguina
Chiche Duhalde
Pese al terrible poder de fuego electoral del gobierno -sólo por retenciones no coparticipables con las provincias puede disponer a su antojo de 15.000 millones de pesos por año- las fuerzas bonaerenses están más parejas de lo que se supone. Un triunfo por arriba o rozando 40% de Cristina Kirchner significaría 20% o menos de la señora Duhalde. No elimina automáticamente al matrimonio y el «aparato» bonaerense. Pelearán pero serán sector político en extinción. Cristina 35% y Chiche Duhalde 25%, o guarismos cercanos, es hoy más probable -todavía sin usar aumento de planes Jefas/ Jefes ni general para todas las jubilaciones- pero sería el peor económicamente. Allí podrían odiarse más ambas parejas pero se necesitarán en el Congreso como primer y segundo bloque, decisivos en votaciones. Además, serán «bloques móviles» porque los acuerdos a cambio de fondos que se hicieron con Kirchner -obviamente no compartiendo ideales ni metas- pueden tornarse fugaces en cuanto vean el poder dividido. Duhalde, además, tendrá la opción del candidato Roberto Lavagna a presidente contra el propio Néstor Kirchner en 2007. Precisamente con la futura candidatura de Lavagna el caudillo Eduardo Duhalde logró cerrar el acuerdo con Luis Patti. Los Kirchner, que hacen política desde la iracundia, no desde el análisis con frialdad, con Lavagna ya están perdidos: si lo sacan lo engrandecen, lo victimizan en el éxito, y le hacen un favor como sería no encabezar desde el Ministerio de Economía el ajuste que hay que hacer en 2006 -sin elecciones- para poder volver a abrir los grifos del gasto público, los subsidios, para 2007. Si lo dejan como ministro del ajuste sumará electores moderados, empresarios y gente de la libre empresa también hacia 2007 en su propio beneficio, al ver «otro» Lavagna.
Más de 40% de Cristina Kirchner, menos de 20% de Chiche Duhalde es hoy el único resultado electoral que salvaría al Presidente de la encrucijada política a que lo llevó su inexperiencia. Con esas cifras terminaría más tarde o más temprano con Duhalde y con la amenaza presidencial de Lavagna. Hasta hoy es ésta de 40% o más, cifras difíciles de conseguir y sólo las dan encuestas pagadas por el gobierno o de oficialistas como «Clarín».
• Alternativas
¿Qué debería ambicionar el centroderecha y la libre empresa frente a las dos opciones populistas en juego y las consecuencia para el país de sus enfrentamientos futuros o accionar conjunto?
Pregunta difícil pero tiene un razonamiento lógico: el centroderecha necesitaría que uno de los dos populismos desaparezca o quede camino a la extinción para que la alternativa política nacional futura se vuelva más lógica. Concretamente necesitaría en octubre que Cristina Kirchner supere 40% de los votos y Chiche Duhalde no llegue a 20% porque así cae el duhaldismo. O totalmente la inversa: que Chiche Duhalde supere 30%, aunque gane Cristina Kirchner, porque en este caso el que resultaría muy afectado sería el propio kirchnerismo que quedaría quizá como un fugaz gobierno electo por 4 años, sobre todo si en frente en 2007 va a tener a Roberto Lavagna como candidato a presidente de un duhaldismo imprevistamente fortalecido con un resultado así.
Si hay alarma por la puja de dos populismos, sólo de distinto signo ideológico, y se desea la extinción del duhaldismo habría que apoyar decididamente a Ricardo López Murphy y evitar que emigren sus posibles votantes anti-Kirchner. Se decía que el gobierno impulsó el lanzamiento de Domingo Cavallo para restarle fuerzas al centroderecha. La realidad es otra: lo que el gobierno necesita es restarles fuerzas a los Duhalde y esto lo lleva hasta desear la convergencia de fuerzas hacia López Murphy en la provincia. En Capital Federal con Macri no hay fuga de votos porque es opción ganadora para los anti-Kirchner.
De cualquier manera, como país, existe penosa perspectiva comicial.
Felizmente la economía no depende en lo inmediato del resultado de la encerrona política de los comicios de octubre. Pero sí la democracia si un duhaldismo doblegado significa el fin de uno de los perniciosos populismos en pugna pero termina por enajenar al otro en sus indudables tendencias al autoritarismo y a lograr la revancha de la subversión setentista.




Dejá tu comentario