Dolido por la «imposibilidad ética» que arguyó Elisa Carrió para incluirlo en el acuerdo que la jefa del ARI teje con Ricardo López Murphy, el líder de PRO, Mauricio Macri, tantea la posibilidad de optar por la prescindencia casi absoluta en las elecciones de octubre.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En ese caso, la excepción sería la provincia de Buenos Aires donde PRO, en alianza con el antiguo sello del peronismo disidente, Unión Popular, impulsa la fórmula Francisco De Narváez-Jorge Macri que, parece un hecho, competiría sin candidato presidencial (ver vinculada).
Si se consolida aquella opción, Macri no presentaría candidatos en octubre ni siquiera en la Capital Federal. De todos modos, no está resuelto.
Anoche, un sector del macrismo lo daba como «casi seguro» mientras otros dicen que es una «posibilidad aunque no la más probable».
Sin embargo, aunque el pacto Carrió-López Murphy surge como un potencial detonante, la posibilidad de la abstención es una alternativa que el jefe de Gobierno electo evalúa hace tiempo. De hecho, Macri no encuentra un formato para que la elección le acarree costos.
Descartada la opción de ser él mismo candidato presidencial, fracasada una entente con Roberto Lavagna y, como recurso último, derrumbada la chance de un doble aval, ninguno expreso, a Ricardo López Murphy y Ramón Puerta, el presidente de Boca no encontró variables.
Antes del acercamiento entre el líder de Recrear y Carrió, Macri había encontrado un atajo poco sólido: apoyar, en carácter personal, a su socio de PRO desde la Capital Federal.
Pero los avances en el diálogo entre López Murphy y Carrió voltearon ese plan.
Por lo pronto, en la cúpula del macrismo, insisten en afirmar que todavía está «en pie» el acuerdo sellado con López Murphy porque las señales que recibieron por parte del jefe de Recrear indican que mantendrá su sociedad con Compromiso para el Cambio (CpC).
Faltan figuras
La clave del recelo de Macri a presentar candidatos es la falta, en principio, de una figura poderosa para que lleve la marca PRO el 28 de octubre.
Ya no a nivel nacional sino en la elección de diputados y senadores nacionales por la Capital Federal.
La semana pasada, el jefe electo del Gobierno porteño recibió un informe demoledor sobre las chances electorales de PRO: ninguno de los cuatro referentes que mandó a medir como potenciales cabezas de lista en la Capital aparece con mínimas chances.
La única figura que rompe ese molde es Gabriela Michetti, vicejefa de Gobierno electa, que aparece con la intención de votos superior. Así y todo, la eventual cosecha electoral de la dama estaría lejos de lo que sacó en la segunda vuelta Macri.
Aparece otro factor. Los sondeos confirman que los porteños verían muy mal que Michetti se presente, antes de asumir la vicejefatura, para otro cargo. Además, las mediciones revelan algo obvio: el caudal de voto y la imagen positiva de Macri no se « trasladan» a otras figuras de su espacio.
Los números son implacables sobre otros nombres como: Federico Pinedo, Jorge Vanossi, Carlos Melconian y López Murphy. Con esas cifras, PRO no podría garantizar una performance saludable.
Percepción
Anoche, uno de los máximos estrategas de PRO, aportó una percepción en esa dirección que revela cómo está diseñando sus pasos el macrismo. «Hoy -detalló- nuestra prioridad no es la elección del 28 de octubre sino la gestión que comenzará el 10 de diciembre.»
La lectura es simple pero efectiva: sin un candidato con chances serias, Macri estaría a tiro de perder una elección en Capital antes de asumir la Jefatura de Gobierno. Esa es, de hecho, la intención de la Casa Rosada que ya instaló a Daniel Filmus como candidato a senador.
A tres meses de ganar con 60%, toparse con una derrota no sería el mejor escenario para comenzar una gestión.
Dejá tu comentario