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8 de noviembre 2006 - 00:00

Sin discursos asume nuevo titular de la Fuerza Aérea

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Nilda Garré
La ministra de Defensa, Nilda Garré, presidirá la ceremonia de asunción del brigadier Normando Costantino, flamante jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea que reemplazó a Eduardo Schiaffino. La cita es hoy a las 16 en el helipuerto del edificio Cóndor. Costantino dedicó la tarde de ayer a analizar los nombramientos de quienes lo acompañarán en la conducción de la fuerza. El retiro de Schiaffino -ofreció un chocolate caliente como último gesto de reconocimiento a los brigadieres de la cúpula anterior- arrastró al ex subjefe de la fuerza, Eduardo Bianco, y al ex comandante de Regiones Aéreas, Carlos Matiak.

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Regiones Aéreas es el foco de atención de Costantino en lo inmediato, quiere traspasar lo más rápido posible todas las funciones de control y habilitaciones del negocio aerocomercial a la órbita civil. Este piloto de Dagger, veterano del conflicto del 82, está convencido de que la Fuerza Aérea no puede seguir distrayendo esfuerzo y recursos humanos especializados en tareas que son inherentes a otras esferas estatales.

La ministra ordenó que el cambio de mando se desarrolle sin discurso de despedida de Schiaffino. Es habitual en este tipo de ceremonia castrense que el jefe saliente se dirija por última vez a sus subordinados a modo de cierre de su gestión. La novedad no dejaría otra cosa que el convencimiento de la antipatía que animó la relación entre Garré y el ex titular de la fuerza. ¿Acaso temerá palabras altisonantes de un jefe que salió de la elección de Néstor Kirchner pero se fue como si perteneciera a la oposición más detestable? Casi un calco del «modelo Rovira», aquella forma de resolver que otro pague el costo político de una mala decisión. El nuevo jefe Costantino tiene 8 compañeros de promoción entre los cuales deberá decidir si alguno o ninguno formará parte de la cúpula del arma. El semblanteo de legajos punzó el nervio del «efecto dominó» en uniformados del Ejército y la Armada.

Se sabe que la política aprovecha la coyuntura para modificar otros eslabones de la cadena de mandos que ya estaban signados por el cambio.

¿Llegará a Roberto Bendini y a Jorge Godoy, o quizá se detendrá en segundas líneas como el almirante Benito Rótolo o el general Néstor Pérez Vovard?

  • Antigüedad

    En gabinetes de defensa no pasó por alto que la designación de Costantino ha producido una diferencia de antigüedad relativa muy pronunciada entre los jefes de las fuerzas. El titular del Estado Mayor Conjunto (EMC), Jorge Chevalier, tiene más de ocho años de distancia con el flamante jefe del arma aeronáutica. Pero a su favor hay que decir que si se quiere potenciar la figura del EMC, el requisito básico es contar con un jefe que tenga peso y autoridad, que en el mundo castrense lo da también la antigüedad. La conjunción de pilotos veteranos de Malvinas -Chevalier voló bombarderos Canberra- en dos puestos clave de la pirámide castrense prenuncia que el rol de la aeronáutica será más relevante en el esquema que impondrá la llamada «Directiva de Defensa» que se conocerá en breve. Una mirada a la participación de las fuerzas armadas del mundo en conflictos recientes no deja lugar a dudas: la tarea preponderante se asigna a los aviadores militares. Desde Afganistán pasando por Irak, Kosovo y el reciente entuerto bélico entre Israel y Hizbollah en el Líbano se muestra que los aviones de combate, los de exploración y los bombarderos tienen reservada la primera fila.

    También en el mundo kirchnerista regido por la ayuda humanitaria, el transporte de alimentos y el socorro a comunidades afectadas por catástrofes climáticas.
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