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28 de noviembre 2006 - 00:00

Solá adelantó apoyo a nominación Scioli

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Felipe Solá deslizó ayer una señal de apoyo al elogiar las «condiciones» del vicepresidente como potencial candidato en Buenos Aires. «Le sobran condiciones», dijo Solá y se planteó: «No voy a hablar más porque es mi amigo», agregó como si lo que tuviera para decir pudiera perjudicarlo. No fue ésa, se supone, la intención del gobernador que hace pocas semanas desistió de su propia candidatura.

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Solá se convirtió, ayer, en el primer dirigente bonaerense de peso en enviar una señal positiva al eventual desembarco de Scioli en la provincia. Hasta ahora, golpeado por la versión, el kirchnerismo y el peronismo reaccionaron con sorpresa y malestar.

Se trata, claro, de una alquimia que genera incertidumbre. Las lecturas van desde que se trata de «un ensayo, que si funciona puede concretarse» hasta la lectura de que es una «operación» para «esmerilar» a Scioli. Todo frente al silencio de la Casa Rosada.

Hay varios motivos para esa prevención. En el último tiempo, desde que cayó la alternativa Solá, surgieron varias especulaciones sobre el atajo que tomaría Kirchner para ganar en la provincia. Hubo -y hay- de todo. Tres versiones que circulan:

  • La alternativa de que, usando como residencia los 4 años que vivió en la Plata, Alicia Kirchner pueda convertirse en candidata a la gobernación en la provincia de Buenos Aires. Se sabe que la hermana K está en los planes para Santa Cruz pero nunca se descartó que pueda ser una opción en el conurbano.

  • Lo mismo, con menos problemas de catastro, es la posibilidad «Cristina» a quien, sin embargo, los voceros del gobierno se encargaron de sacar de la grilla bonaerense para entronarla como la posible sucesora de Kirchner en 2007. Al igual que Alicia, Cristina mide bien en las encuestas que encarga el gobierno.

  • No ocurre lo mismo y no generó, en su momento,demasiada expectativa, pero para sectores del PJ bonaerense, especialmente del circuito de intendentes, también Julio De Vido apareció como una opción para la gobernación. El ministro tiene un problema: no figura en las encuestas.

    En otro plano, casi de ciencia ficción, se fantasea con que sin candidatos para ganar, Kirchner trataría de reanimar el plan Solá 2007. Ese pase de magia sólo se le podía ocurrir a un Emilio Pérsico.

    Todo ese artificio, que algunos quieren vender como un «buen abanico de opciones», puede revelar también la debilidad de Kirchner en la provincia y que, en realidad, ninguno de los candidatos oficializados. Para Aníbal Fernández y José Pampuro, los lanzados, es una pésima noticia.

    ¿Mostrará Kirchner, anticipadamente, su juego en la provincia? Es lo que entreven que lo de Scioli está destinado a ser. «Kirchner decía que en diciembre él tenía que tener su candidata para Buenos Aires», explicó, anoche, un dirigente que dice conocerlo.

    A pesar de todo, el vicepresidente continúa con el simulacro de la resistencia quizá porque teme que el plan para medirlo en provincia no es otra cosa que una maniobra para desgastarlo. La naturaleza del escorpión: que por bronca Kirchner liquide a un actor útil.

    «Daniel es un candidato impecable: gana donde lo pongas. en Capital o en la provincia», dicen desde la Casa Rosada, vueltos ahora fanáticos sciolistas. Eso es lo que dicen, por ahora, las encuestas antes de que se mida el síndrome Ruckauf sobre la figura del vicepresidente.

    Ayer, como ajeno, Scioli mostró en Capital Federal junto al intendente de Mar del Plata se paseó por Mar del Plata, Daniel Katz, quien sonó como posible candidato a la vicegobernación como parte de una fórmula «plural» en la provincia. ¿Será, como fue antes con Pampuro, el dúo Scioli-Katz?
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