Como despedida, Felipe Solá usó ayer el balcón de la Casa de Gobierno bonaerense para, ante una multitud de piqueteros, cerrar anticipadamente su gestión como gobernador. Saludó hacia la plaza San Martín y tuvo lo que antes de diciembre tendrá Néstor Kirchner: su «plaza del adiós».
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Las cuatro tribus piqueteras más poderosas del kirchnerismo se movilizaron ayer a La Plata para participar de un acto que, además de sonar como un agradecimiento a Solá, aparece como un mensaje -quizá intimidatorio-para el futuro gobernador, posiblemente Daniel Scioli.
Fue Solá quien armó en su momento el Consejo-Coordinador de Políticas Sociales -idea que le susurró Emilio Pérsico-donde convocó a las organizaciones sociales para que participen de los programas, y el reparto de los recursos, destinados a asistencia social.
Cuando anunció ese plan, Solá disfrutó de una especie de «placita del sí», porque fue unos días antes de la «plaza del sí» que tuvo Kirchner el 25 de Mayo de 2006 frente a la Casa Rosada. Solá logró de los piqueteros lo que nunca logró de la política: un acto masivo.
Ayer, otra vez el mismo sector, le dio la despedida. Pero no todo termina ahí. En tándem, Solá y las organizaciones trataron de dar una señal política de peso para intentar garantizar la continuidad del mecanismo que instauró el gobernador más allá del 10 de diciembre.
La presencia en el acto de José Scioli ( hermano de Daniel), además de otros posibles funcionarios del vicepresidente, fue interpretada como un indicio de que, en caso de ser gobernador, Scioli continuará con la política iniciada por Solá.
«Este gabinete recibió con los brazos abiertos a las organizaciones sociales para implementar los programas que traían y se enriqueció de la mejor manera su alma y su conciencia», elogió el gobernador.
Más adelante, Solá sugirió que ese plan «debe ampliarse» y habló de que en términos presupuestarios el mismo es «ínfimo».
Los piqueteros, a su vez, apuestan a que, entre otros pedidos, en el caso de la llegada de Scioli, permanezca como hasta ahora la Dirección de Juventud, que comanda Gildo Onorato.
«Al principio Scioli recelaba, pero ahora está claro que apoya esta causa», se aventuró Solá respecto de la visión del vicepresidente y candidato sobre la participación de los grupos piqueteros en la gestión de las políticas sociales.
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