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5 de octubre 2007 - 00:00

Sólo tres fórmulas peronistas en Buenos Aires

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Un peronista que quiera votar a un candidato presidencial de su signo en Buenos Aires deberá elegir entre una kirchnerista (Cristina de Kirchner), un kirchneroide ( Roberto Lavagna) y un solo opositor interno, Alberto Rodríguez Saá, a quien además le sacaron una pata fundamental.

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Con la caída de la lista de candidatos a diputados nacionales por Buenos Aires del Frejuli de Alberto Rodríguez Saá se cerró la verdadera estrategia electoral del oficialismo, que no consiste en atraer votos para su candidata a presidenta, sino desbaratar cualquier armado del peronismo opositor en los distritos grandes. Una mirada a los resultados históricos de cada fuerza en Buenos Aires muestra los grandes bolsones de votos que no tendrán oferta el 28 de octubre; algunos porque la Justicia les cierra la posibilidad, otros porque sin dar ninguna explicación ( tampoco tienen partido ni consultan con los votantes en internas sus decisiones) no llevarán boleta a presidente. Es el caso de la lista de Luis Patti, segundo en la elección a gobernador de 2003, cuando sacó 12,39% de los votos; o de Francisco de Narváez, que encabeza postulación a gobernador pero que tampoco lleva presidente. Esta candidatura se basa sobre lo que fue el duhaldismo en la elección a legisladores de 2005, sector que sacó 20,43%. Una mitad de esos votos hoy habría que dividirla entre lo que arrastra De Narváez y la candidatura del mismo signo, pero a presidente, de Roberto Lavagna. La postulación de Jorge Sobisch, un extrapartidario que convoca al peronismo, no tiene antecedentes nacionales en materia de votos. Ya va más de 22% de los votos emitidos en elecciones anteriores que no tendrán candidato (siempre en una hipótesis de que esos votantes manutuvieran la misma intención de voto el 28 de octubre que en elecciones anteriores).

Con la caída de la lista a diputados de R. Saá, se queda sin candidatos a nivel nacional una buena cantidad de los votos del peronismo que en 2003 apoyaron a la fórmula Menem-Romero (20,40%) y R. Saá-Posse (13,83%). También la que apoyó a Aldo Rico como candidato a gobernador ese año (11,56%). Ninguno de esos segmentos aportó voto kirchnerista ni duhaldista. Si sólo la mitad de esos votantes conservase las adhesiones de hace cuatro años, sumarían alrededor de 17% de los votos emitidos en esa oportunidad, que podrían agregarse a 22% que se consignó antes como ausente de propuesta presidencial en las listas a gobernador de Patti y de Narváez. Estamos ya en 39% de los votos emitidos, no ya del padrón de posibles votantes a las diversas formas del peronismo.

Se entiende que el gobierno haya puesto el esfuerzo en que se bajaran las propuestas presidenciales de candidatos a gobernadores a los que la Junta Electoral de Buenos Aires autorizó pese al cúmulode impugnaciones por nacionalidad (De Narváez) o antecedentes políticos (Patti), fue en la misma decisión que autorizó a Daniel Scioli. Con este panorama, el vicepresidente es el único que puede pelearlesdesde el peronismo en Buenos Aires a los opositores no peronistas como Elisa Carrió (15,30% a presidente en 2003; 8,35 a gobernador en ese año; 8,48% a senador en 2005), Roberto Lavagna (dueño seguramente de la mitad de los votos del duhaldismo en elecciones anteriores, entre el 10 y el 12%) o Ricardo López Murphy (15,8% a presidente en 2003; 7,63 a senador en 2005). ¿Quiénes deben explicaciones? Los candidatos que no llevan presidente, quizás a cambio de que les blanqueen las impugnaciones y los dejen competirpor cargos provinciales. También la Justicia electoral que autoriza o no candidaturas, y que es parte de una corporación que sólo sanciona a los políticos cuando pasó su cuarto de hora de poder.

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