La captura en la localidad bonaerense de La Reja del terrorista más buscado del Cono Sur, acusado de asesinar a un senador y de secuestrar al hijo de un empresario, reflotó la saga de Galvarino Apablaza, «Comandante Salvador», partícipe en hechos clave de la historia contemporánea. El detenido pidió ayer asilo político en la Argentina, corriendo contra reloj frente a la solicitud de la Justicia de su país de que la Argentina lo extradite para juzgarlo. Apablaza es uno de los cuadros más importantes del terrorismo latinoamericano y enraíza su biografía en la primera resistencia de la izquierda de su país en defensa de Salvador Allende, las cercanías de Fidel Castro, la actuación junto al sandinismo en Nicaragua y el regreso a Chile en los años '80 para atentar contra Augusto Pinochet. En las notas que siguen, un periodista que fue de este diario revela testimonios directos sobre este personaje.
El terrorista chileno Sergio Galvarino Apablaza pidió ayer asilo en la Argentina reconociéndose como activista político en su país. Lo conducen en la foto dos policías a Tribunales desde su lugar de detención en la Policía Federal. Ahora enfrenta la batalla de la extradición.
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Tampoco es de extrañar que haya sido visto en Pankow, barrio residencial de Berlín Oriental, donde militantes comunistas y socialistas chilenos tenían un grupo operativo conocido como el
En 1986 es descubierto en Carrizal Bajo, Chile, un arsenal clandestino de origen cubano; era sólo una parte de las 80 toneladas de armas que los cubanos habían mandado a Chile. El hallazgo clausura las conversaciones que en ese entonces mantenían los comunistas con los futuros miembros de la Concertación.
Para intentar una salida política en Chile, los miembros de la oposición consideraban que debía excluirse la
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