El diplomático norteamericano Arturo Valenzuela será el próximo responsable de América latina en Washington si en noviembre gana las elecciones John F. Kerry. Es interesante prestar atención a lo que dijo sobre Néstor Kirchner durante un seminario en Miami: «Con Uribe, el presidente colombiano, Kirchner es el hombre que tiene más popularidad en la región. Pero, a diferencia de Uribe, no pide el esfuerzo de la población para sacar el país adelante. Uribe habla de la realidad; Kirchner habla de lo que la gente quiere escuchar. Debería aprovechar el apoyo actual para gobernar bien». Terminante, concluyó: «La Argentina y Kirchner ya no le importan a nadie. Y esto es una tragedia».
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Valenzuela habló en un seminario sobre la región que se realizó en Miami, organizado por una revista de negocios y la Boston Consulting Group, una asesora en reestructuraciones empresarias. El auditorio no podía ser más calificado: desde Alvaro Uribe, el presidente de Colombia, hasta el magnate venezolano Gustavo Cisneros, entre otras celebridades empresarias, políticas y académicas.
Tal vez la presencia de Uribe alentó a Valenzuela a compararlo con Néstor Kirchner, en desventaja para el argentino. Fue terminante: «Kirchner debería tener cuidado con la volatilidad de la opinión pública. Debería aprender de Uribe. Los dos tienen índices altísimos de popularidad, pero Uribe le habla a la gente del esfuerzo que hay que realizar para sacar a Colombia de la crisis. Habla de la realidad. En cambio, Kirchner entró en un círculo vicioso que consiste en decir lo que la gente quiere escuchar y no hacer nada. Tendría que aprovechar el fenomenal apoyo que recibe para gobernar bien».
Un periodista, de origen argentino, le preguntó a Valenzuela si había que pensar en que la Argentina saldría de la crisis en los próximos dos años. El diplomático dijo que no y agregó: «Sólo espero que no tarde mucho más de dos años». También hizo una reconstrucción histórica de lo que sucedió en el país durante la crisis actual y concluyó: «Los argentinos llevaron adelante una transición, pero su democracia no se consolidó. Al contrario, debemos temer por ella porque aparecen algunos síntomas inquietantes como la tendencia al partido único, como rige en otros países de la región. Hay rasgos autoritarios que la Argentina hizo evidentes en toda su historia que podrían estar reapareciendo».
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