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18 de agosto 2006 - 00:00

Tucumán: remisero dice que llevó a maestra a casa de ex religiosas el día de desaparición

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Un remisero aseguró públicamente que el 31 de julio pasado, el día de la desaparición de la maestra tucumana Angela Beatriz Argañaraz, llevó a la mujer en su auto por las calles del centro de la capital provincial y la dejó a 20 metros de la casa de las dos únicas detenidas por el caso.

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El hombre formuló esas declaraciones telefónicamente al diario La Gaceta de esta ciudad, y ahora, luego de las revelaciones, tanto los abogados de la familia de Argañaraz, como sus hermanos, le pidieron que se presente a declarar ante la Justicia y cuente todo lo que sabe.

"Ese día yo la dejé en la esquina de Catamarca y 24 de Septiembre. Cuando supe todo lo que pasó después, me asusté mucho y por eso todavía no fui a declarar. Pero lo voy a hacer", señaló el remisero, quien pidió que su nombre se mantuviera en reserva.

El remisero dijo ser quien trasladó a Betty Argañaraz aquella mañana del 31 de julio, poco antes de que fuera vista por última vez, cuando iba rumbo al colegio donde se desempeñaba todos los días.

"Al principio, fue un viaje más. Ella subió en la esquina de Alem y Lavalle. Bajamos por esta última y después tomamos La Rioja. Unos metros después de pasar 24 de Septiembre, ella se bajó", contó el remisero.

Las únicas detenidas y sospechadas por el caso, las ex monjas Nélida Fernández y Susana Acosta, viven en la calle Catamarca 30, a menos de 20 metros del lugar en el que, según el remisero, bajó la docente.

El hombre dijo que se enteró de lo sucedido al leer el diario a los dos días, ver la foto de Betty y fijarse en qué lugar ella había tomado un Fiat Uno blanco, como el que él dijo que maneja.

"Empezaron a decir que la había secuestrado un remisero, y por eso me dio miedo. No quise presentarme, ni tampoco lo voy a hacer hasta que se compruebe qué fue lo que le pasó. Después sí, lo haré", afirmó el hombre.

Aseguró que se asustó cuando vio que señalaban "que la había secuestrado un remisero", y entonces pensó: "si me presento, me meten en cana".

El hombre aseguró que se tranquilizó un poco cuando vio que las pistas apuntaban hacia dos amigas de la maestra. "Ahí dije: 'claro, si ellas viven en Catamarca 30, y yo a la señora esta la dejé ahí nomás, a menos de 20 metros. Seguro que iba a esa casa", relató.

El remisero, además, dijo que vio a la pasajera manipular un teléfono celular, aunque no pudo asegurar si estaba mandando un mensaje de texto.

Antes de desaparecer, Argañaraz le había enviado un mensaje a Nélida Fernández, a cuya casa se dirigía, que decía: "ya voy".

Argañaraz debía encontrarse con Susana Acosta, quien vive con Fernández, para preparar un acto de la escuela en la que trabajaban.

Según los testigos, Fernández salió temprano (sacó su auto de la cochera antes de las 6) y Acosta estuvo parada en la vereda del edificio a las 7, como si estuviera estado esperando a alguien.

A su vez, los abogados de la familia de la maestra desaparecida, Carlos Picón y Leonardo Coria, le pidieron al remisero que dice que llevó a Argañaraz que se presente a declarar.

"Tiene todas las garantías necesarias", dijeron los letrados. También los familiares de la mujer imploraron al hombre que testifique en la Justicia. "Estamos rogando que se presente", afirmó Liliana Argañaraz, hermana de la docente, quien ayer estuvo en Buenos Aires reunida con el ministro Aníbal Fernández.

"Señor remisero: doy gracias a Dios que usted haya aparecido. Si está leyendo estas líneas, le suplico que brinde su testimonio, porque no puede permanecer ajeno... estamos desesperados", imploró la mujer.

"Le suplico que colabore, que no tenga miedo, que se presente... Yo sé que mi hermana está
viva... ella no murió; yo creo que alguien la tiene oculta", añadió Argañaraz.

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