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7 de noviembre 2006 - 00:00

UBA espera rector antes de fin de año

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Con los decanos alineados detrás de la fórmula de consenso que integran Rubén Hallú y Jaime Sorín, la UBA puso ayer en marcha un operativo para salir de la crisis. La parada más brava es la elección del rector que, se dijo ayer, intentará realizarse antes de fin de año.

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Esa es la intención del bloque de unidad que sellaron, para la emergencia, el mayoritario sector oficialista -que encabezan Derecho y Económicas, y postuló a Hallú (Veterinarias)- y el grupo crítico que ubicó a Sorín, de Arquitectura, para el vicerrectorado.

«No se puede llegar a 2007 sin la elección de autoridades», dijo ayer Hallú, cabeza del dúo filoperonista que marcha a gobernar la UBA, un planeta que históricamente fue controlado por el radicalismo.

Pero a la pretensión de los decanos de terminar este año con nueva conducción en funciones se le interpone un problema: la negativa de la FUBA -controlada por agrupaciones de izquierda ligadas al PO, PCR y MST-, que ya anticipó su rechazo al acuerdo Hallú-Sorín.

  • Amenazas

  • «Rechazamos la fórmula y vamos a impedir que se realice una asamblea fraudulenta», afirmó Juan Pablo Rodríguez, copresidente de la federación universitaria. «El acuerdo es sólo para repartirse el botínde la UBA», acompañó Agustín Vanella, consejero estudiantil.

    ¿Se pedirá que el gobierno nacional envíe fuerzas de seguridad para garantizar la votación? Ayer, la decisión transmitida por los decanos es que no se solicitará custodia policial en la asamblea que podría realizarse, incluso, a lo largo de este mes.

  • Mudanza

    Sin protección de uniformados, el atajo que se explora es «mudar» la asamblea a un edificio público que cuente de antemano con seguridad. A modo de ejemplo, se habló del Congreso Nacional, en vez del Colegio Nacional Buenos Aires donde se convocó anteriormente.

    Parece el único recurso para sortear -o intentar hacerlo- los bloqueos de la FUBA que no sólo impidieron cuatro asambleas sino que, además, obligaron a suspender las sesiones del Consejo Directivo.

    En rigor, la elección de Aníbal Franco como vicerrector sólo pudo hacerse en una reunión a puertas cerradas y a las apuradas. Desde entonces, Franco gobierna en medio de la crisis.

    El destino del vice es el otro punto que asoma dudoso. El acuerdo Hallú-Sorín deja afuera a Franco, que espera una señal de los decanos. Nada indica, por ahora, que el vicerrector se convierta en un factor que pueda trabar la salida de la crisis institucional.
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