El paro de 12 horas y la posterior movilización a Plaza de Mayo a la que convocó la CGT que regentea el camionero Hugo Moyano terminaron siendo casi una caricatura. Fueron apenas 4.000 los que se acercaron, incluidos los curiosos -contabilizados por la Policía Federal-; muchos de ellos se fueron antes de que hablara Moyano, y su mensaje de barricada no logró siquiera conmoverlos. Sonó a ironía cuando el camionero agradeció «las 10.000» personas que dijo movilizó el piquetero Raúl Castells. Nadie confió. En el palco estuvo el dirigente colectivero Juan Manuel Palacios, aunque no pudo convencer a su gremio de que adhiriera al paro. El transporte circuló normalmente, aunque fueron los porteños los que debieron soportar un centro congestionado. También dijo presente José Rodríguez (de SMATA), aunque los mecánicos brillaron por su ausencia. El peso mayor estuvo a cargo de las diezmadas filas de los camioneros. El rechazo a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y denuestos contra «el modelo» y la gestión de Eduardo Duhalde fueron el blanco reiterado de los gritos de Moyano en su breve mensaje de 15 minutos.
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No sólo reclamó un aumento de salarios, también criticó los lineamientos económicos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al sostener que « Informate más
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