«Es más fácil conseguir tres votos que cinco.» Pragmático, el felipista que apañó desde el comienzo el operativo re-reelección de Felipe Solá, hizo una evaluación numérica para explicar por qué el planteo legal será ante la Junta Electoral y no ante la Suprema Corte.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La JE, creada tras la reforma constitucional de 1994, tiene cinco miembros, mientras la Corte tiene nueve integrantes, lo que supone, al menos superficialmente, que es más accesible que el máximo tribunal provincial. Es una ecuación sencilla, primaria.
Claro que, como siempre, hay otras razones más interesantes: de los cinco miembros de la JE, tres provienen del peronismo, con militancia, pasos por cargos públicos y vínculos incluso conyugales con dirigentes del PJ de la provincia de Buenos Aires.
A simple vista, si los jueces se comportaran según las necesidades del partido en el que militaron y al que adhieren, eso supondría una ventaja para el gobernador. Pero el peronismo es un mosaico donde de lejos es uniforme pero de cerca está casi microparcelado.
Los jueces
Como aproximación y conocimiento del cuerpo que resolverá, al menos en primera instancia -¿existe segunda?- la suerte de Solá, aquí el detalle de sus integrantes:]
Francisco Roncoroni. Platense, que preside la Suprema Corte bonaerense hasta abril próximo. Empezó su carrera judicial en San Martín y ascendió hasta que dos años atrás, juró en el máximo tribunal. Se lo tilda como un « hombre de la Justicia» para, de ese modo, desechar posibles filiaciones políticas.
Eduardo Benjamín Grimberg. Es el presidente del Tribunal de Cuentas, desde el retorno democrático, cuando el gobernador fue Alejandro Armendáriz. Proviene de la UCR, y su conexión más evidente con el partido es el ubicuo Leopoldo Moreau.
Ana Bourimborde. La única mujer de la Junta, esposa del ex diputado del PJ Carlos Martínez, llega a ese lugar por presidir la Cámara Civil de La Plata. Está ligada al peronismo -aunque tiene carrera judicialy es a quien más cintura política se le atribuye. Su esposo, Martínez, tiene una alianza con el intendente de La Plata, Julio Alak.
Eduardo Delbés. Ocupa un sillón en la JE por ser presidente de la Cámara Penal. También está enlazado con el PJ. En los 80, era abogado en La Plata, hasta que durante la gobernación de Antonio Cafiero, cuando Joaquín Da Rocha era subsecretario de Justicia, fue nombrado camarista.
Enrique Edgardo Bissio, alias «Quico». Se lo menciona como un académico pero es filoperonista y quien más cargos públicos ocupó: fue funcionario de la Asesoría General de Gobierno con Abel Fleitas Ortiz de Rozas durante la gobernación Cafiero (hasta hizo campaña a favor de la reforma fracasada de aquél) y luego siguió con Duhalde. Ahora es docente universitario y proviene de Bolívar, al igual que su primo el diputado del PJ Isidoro Laso.
Ese elenco podría cambiar en abril cuando Roncoroni transfiera la jefatura de la Corte a Daniel Soria, otro platense, con extensiones inocultables en el peronismo.
Además debería resolverse otro punto: el reclamo de Gustavo Spacarotel, juez de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, que pidió que le cedan un lugar en la Junta Electoral. Eso dependerá de una resolución del Poder Ejecutivo que no se conocerá en estos tiempos.
A Spacarotel le rastrean conexiones con Alak y el ministro del Interior, Aníbal Fernández -¿que le prometió al intendente de La Plata, ser su vicegobernador?, pero le reprochan que en 2005 no pidió ser miembro de la JE con lo que, en cierto modo, cedió entonces el derecho que ahora reclama.
Dejá tu comentario