El Gobierno uruguayo aseguró ayer al enviado del rey de España que está abierto a la gestión de buenos oficios encarada por la corona, pero ratificó que la instalación de la planta de Botnia "no se negocia".
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Juan Antonio Yañez-Barnuevo fue recibido por un secretario presidencial y el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, quien le transmitió que ese país no aceptará abrir el debate sobre el punto medular del conflicto, al menos para la Argentina.
Gargano advirtió también que no continuará con las tratativas ante eventuales cortes de ruta por parte de ambientalistas argentinos, al señalar que Uruguay "no negocia bajo presión".
Entre jueves y viernes el enviado español se ocupó de escuchar las posiciones de las partes en la controversia, acopió información y a partir de mañana comenzará a analizar en Madrid los próximos pasos de la denominada "facilitación" real.
Yañez y Gargano almorzaron en el hotel Radisson de Montevideo, el mismo en el que Néstor Kirchner le pidió al rey Juan Carlos que interceda en el conflicto durante la Cumbre Iberoamericana realizada hace 15 días en la capital uruguaya.
Al término del encuentro anfitrión y huésped se mostraron de buen humor ante la prensa y ratificaron la validez del proceso encarado por el soberano, pero lo cierto es que la visita no tuvo el mismo agasajo y expectativa que en la Argentina.
El jueves el embajador español ante Naciones Unidas tuvo un breve encuentro con Néstor Kirchner, a quien le dio en mano un sobre lacrado con un mensaje del monarca, mientras que en Uruguay Tabaré Vázquez prefirió evitar el contacto y la carta le fue entregada a un secretario.
Uruguay sospecha que la Argentina pidió la intervención del rey, entre otras cosas, para trabar un crédito pedido por la empresa Botnia ante el Banco Mundial, aunque avanzó en las negociaciones por respeto al Reino de España.
"Estoy encantado de estar en este país y mucho más con un viejo amigo como Gargano", dijo Juan Antonio Yánez luego de almorzar en el Radisson durante 2 horas con el canciller a quien conoce desde hace muchos años.
En un comentario breve a la prensa, que había evitado durante su paso en Buenos Aires, subrayó que ahora "volverá a Madrid, rendirá informes y seguirán hablando".
El jefe de la diplomacia uruguaya afirmó que Yañez se lleva la idea clara que "no se negocia la instalación de Botnia ni tampoco las controversias que se plantearon con los cortes de ruta".
Especificó que el visitante no pidió "información alguna", sino que solamente se llevó documentación que Uruguay presentó ante la Corte Internacional de La Haya y el Tribunal Arbitral del Mercosur, las dos instancias internacionales del conflicto.
Previamente, Yáñez profundizó cuestiones técnicas del pleito con el representante personal que designó el mandatario uruguayo, el embajador José Luis Cancela, en el Edificio Libertad, sede de la Presidencia del país.
"El embajador Yáñez-Barnuevo ha sido portador de una carta de Su Majestad el Rey, que ha entregado, al encontrarse aún fuera del país el Secretario de la Presidencia, al representante personal del Sr. Presidente de la República", ratificó a su turno la embajada española en Uruguay.
"El propósito de las reuniones ha sido recabar información de las autoridades uruguayas, en el marco de la misión que le ha sido encomendada por Su Majestad", cerró el Gobierno español.
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