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9 de abril 2008 - 00:00

Vía Panamá, gremios con unión offshore

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Cuando el 23 de mayo, en Ginebra, durante la reunión anual de la OIT, la CTA de Hugo Yasky insista con su reclamo de libertad sindical, sus «primos» de la CGT podrán apurarlo con un dato: desde hace unos días, ambas centrales integran una misma megacentral continental. Es decir: diferentes adentro, unidos afuera.

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A fin de marzo, en Panamá, delegaciones de la CGT y la CTA participaron de la fundación de la Central Sindical Americana (CSA), que deriva de la fusión de la ORIT y la CLAT, las dos organizaciones que convivían -y competíanen el plano americano.

La paradoja es que mientras comparte, en un rango inferior -ingresó como central independiente-scenario continental, la CTA presiona para ser reconocida en el plano interno, diferenciándose de la CGT que encabeza el camionero Hugo Moyano.

No es un dato menor a un mes de la cumbre de la OIT. El hecho fue festejado por los cegetistas que destacaron, además, que en el Comité Ejecutivo de la CSA, habrá dos delegados argentinos: Gerardo Martínez y Juan Carlos Schmid, ambos enrolados en la CGT.

Es más; el gremialismo vernáculo colocó dos referentes en la cúpula americana mientras otras centrales con mayor cantidad de afiliados, como la de Brasil o la de Canadá, consiguieron una sola representación.

Mientras tanto, la CTA incluyó a algunos de sus delegados, por caso Adolfo «Fito» Aguirre, pero sólo en la categoría de veedores. Así y todo, los ceteístas indican que es un reconocimiento internacional que les sirve para pujar por el reconocimiento legal fronteras adentro.

La delegación cegetista estuvo encabezada por Martínez, a cargo de Relaciones Interna-

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  • Por CTA, en tanto, asistieron el secretario general Hugo Yasky; el jefe de ATE, Pablo Micheli, y Carlos Custer, ex embajador en el Vaticano.

    A partir del 23 de mayo volverán a verse las caras, ahora en Suiza, por el encuentro anual de la OIT, organismo que envió varias advertencias al gobierno nacional para que otorgue la personería gremial a la CTA.

    Más allá de ese tironeo, ablandados por la humedad panameña, y quizá por el ánimo unionista que exuda Guy Ryder, secretario general de la Confederación Sindical Internacional -producto de la fusión de las centrales mundiales-, los gremialistas de ambos grupos tuvieron tiempo para hablar de la urgencia de un diálogo entre el gobierno y el campo, y hasta en CTA lamentaron cierto destrato al que, confesaron, los sometió Cristina de Kirchner cuando la visitaron en la Casa Rosada.

    Tuvieron, además, un diagnóstico común: «La guerra fría -sostiene un paper de la cita en Panamá- ha sido sustituida por una guerra más brutal, llevada adelante por quienes controlan los recursos energéticos y, en general, los recursos naturales en todo el mundo, y respecto a este punto, de no haber medidas urgentes, estaremos en el corto plazo a riesgo de padecer hambre en muchas regiones, teniendo como contexto adicional la profunda crisis medioambiental».
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