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Hasta la semana pasada, Alberto Fernández se enfrentó a grandes dificultades para satisfacer ese deseo. Le enrostraban el reglamento de la bancada, según el cual para cambiar el formato de la mesa de conducción se requerirían 2/3 de los votos de los diputados. Además, Díaz Bancalari resistía con argumentos razonables: «Si los que se fueron del partido fueron ellos, deberían hacer rancho aparte; yo soy presidente del PJ bonaerense, ¿por qué debería dejar el comando del bloque peronista?». Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara y también duhaldista, viene haciendo palanca sobre esta conducta de «el Mono» para tensar la interna del bloque hasta el borde de la fractura: corre con la ventaja de la inocencia ya que los que quebrarían al grupo serían los del gobierno.
Camaño nunca quiso a Díaz Bancalari. Lo sabe muy amigo de Aníbal Fernández, su rival de Quilmes. En efecto, el actual ministro del Interior fue rescatado por Díaz Bancalari de la séptima fosa del octavo círculo del infierno para incorporarse al gobierno bonaerense después del accidentado paso por la intendencia municipal de su ciudad. Desde entonces ambos forjaron una amistad inquebrantable, de la que se nutren también funcionarios menores del Ministerio, como José Lucas Gaincerain, el secretario de Coordinación de la cartera.
Si la renuncia de Díaz Bancalari se confirma, la resistencia de Camaño se verá debilitada. Para el jefe de Gabinete será más sencillo avanzar en la formación de un triunvirato o una tetrarquía para ocupar el lugar del jefe de la bancada. Para ese rol ha señalado al porteño Jorge Argüello, al rionegrino Osvaldo Nemirovsci y al salteño Juan Manuel Urtubey, íntimo del retirado «Mono».
Estas alternativas se están evaluando en el oficialismo de Diputados desde el martes por la noche. Al cabo del acto de Rafael Bielsa en Parque Norte, un grupo de diputados se encontró a comer en lo de la santacruceña Silvia Esteban (responsable de las demoras en la aprobación de la Ley de Educación Técnica por las que se quejó Kirchner). Allí estaban el santafesino Gustavo Marconato, la entrerriana Rosario Romero, el porteño Argüello, el sanjuanino Ruperto Godoy y el misionero Juan Manuel Irrazábal.
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