25 de agosto 2003 - 00:00

Zamora se quedó con la izquierda y logra más bancas

Luis Zamora supo explotar su popularidad mediática, se quedó ayer con el voto protesta y acaparó la mayoría de las adhesiones de la izquierda porteña, a pesar de que compitió con 8 franquicias del sector en el cuarto oscuro (PH, PSA, Convergencia Socialista, IU, PO, Liga Socialista Revolucionaria, PTS y MAS).

No hubo récord de sufragios en la cosecha de Zamora (en 2001, toda la izquierda arañó 20% en el distrito y ayer, 14,56%), pero la fuerte polarización no impidió que consiguiera dos bancas en Diputados para su sello, Autodeterminación y Libertad, y que quedara tercero en la recolección de sufragios a jefe de Gobierno, con 12%, incluso en barrios no afines a su pensamiento, como Belgrano. Le sobró para superar a la lopezmurphysta Patricia Bullrich y, por supuesto, al radical Cristian Caram. «Lo conseguimos sin tener al presidente de la Nación de nuestro lado, sin estructuras partidarias ajenas», ironizó sobre la relación Néstor Kirchner-Aníbal Ibarra y la entente del PJ local con Mauricio Macri.

• Prescindente

En el búnker que instaló en la tradicional confitería Ideal -eligió este predio porque allí conoció a Noemí Olivetto, su esposa y consagrada legisladora en la víspera-, adelantó en conferencia de prensa cuál será su posición frente al ballottage del 14 de setiembre. «No votar a Ibarra ni a Macri», lanzó su consigna pasadas las 19.30, sin guarismos a la vista.

Eludió dar detalles y no explicó si correspondía la abstención, el voto en blanco o lo que él mismo llegó a proponer en las presidenciales del 27 de abril, que cada ciudadano reemplazara la boleta electoral por un papel escrito con sus deseos. «Tenemos cuestionamientos profundos a Macri y a Ibarra, que se trasladan al proyecto de país y a formas de hacer política que incluyen la corrupción», denunció con buenos modos. Internacionalista -no hay que olvidar que adscribió a la IV Internacional Socialista-, reprochó a los caciques de Compromiso para el Cambio y Fuerza Porteña que «no se pronunciaran por los modelos del mundo que plantean Tony Blair o George W. Bush».

La especialista en salud mental Marta Susana de Brasi y el asambleísta Carlos Tinnirello engrosarán la escudería que encabeza el propio Zamora. En 2001, el ex líder del trotskismo criollo consiguió retornar al Congreso (había accedido en 1989, por primera vez, con la casaca del MAS), acompañado por Marta Castaño. No pudo evitar un escándalo en escala. Una crisis nunca aclarada por Zamora derivó en que la legisladora electa renunciara sospechosamente antes de la jura.

• Ruptura

En su lugar, asumió el sindicalista José Roselli, quien rompió filas con el creador de AyL tras lanzar serias acusaciones en su contra. Ambos episodios se relacionaron con una historia -digna de la vieja política- que vinculaba a Zamora con una deuda impaga a Castaño por los aportes de campaña que realizaron ella y su marido en octubre de 2001.

Además de estas prácticas que -de ser ciertas- merecerían serios reproches, resulta evidente que la gente que lo votó ayer no tomó nota de algunos gestos que hubiera considerado, se supone, indefendibles en cualquier otro postulante. Por ejemplo, que Zamora haya encabezado la ristra de aspirantes a legisladores de la Ciudad con su propia cónyuge. Sobre todo, cuando -dicen las malas lenguas- ya había, por lo menos, un antecedente: que lo había secundado una sponsor en la anterior elección (Castaño).

El zamorismo contará con 3 escaños (una de ellas, con vencimiento en 2005, a nombre del ex jefe del MAS) desde el 10 de diciembre. Obviamente, el mérito consiste en haber obtenido un diputado en estos comicios polarizados entre Ibarra y Macri, más una pródiga variedad de papeletas. Con alrededor de 1,5%, Izquierda Unida, la otra bancada de origen comunista, no logró incorporar a Patricio Echegaray, que aspiraba a mudar la butaca en la Legislatura metropolitana por otra en la Cámara baja nacional. Patricia Walsh permanecerá en soledad hasta finales de 2005.

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