Montevideo - La agencia de calificación de riesgo Fitch anunció ayer en Nueva York su decisión de modificar la perspectiva de la deuda uruguaya «de estable a negativa», lo que significa que existen ahora mayores posibilidades de una futura rebaja en la calificación de las emisiones de bonos que realiza del país. Voceros del equipo económico señalaron que este cambio en las perspectivas «se debe principalmente al deterioro del entorno regional» y confiaron en que «si se mantiene el déficit fiscal bajo control, Uruguay podrá conservar su calificación de investment grade».
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En su comunicado, Fitch confirmó la calificación de la deuda a largo y corto plazo en moneda extranjera y de la deuda a largo plazo en moneda local en BBB-y BBB+, respectivamente, pero afirmó que «la modificación de las perspectivas (de crecimiento) refleja el deterioro del contexto externo desde marzo, cuando las calificaciones de Uruguay fueron confirmadas, lo que resultó en recortes en las metas de crecimiento y en las debilitadas finanzas públicas».
Para este año, el gobierno prevé que el crecimiento de la economía alcance a 2% del producto, después de caídas de 3,4% en 1999 y 1,1% en 2000. Sin embargo, esa meta se ha venido revisando en las últimas semanas con técnicos del Fondo Monetario Internacional, como resultado del impacto que tiene en Uruguay la inestabilidad de las economías de la Argentina y Brasil, hacia donde se dirige 45% de las exportaciones del país.
«La recesión en 1999-2000, que siguió a la devaluación en Brasil, la recesión en la Argentina y otros factores externos, influyeron en el agudo deterioro del déficit de las finanzas públicas en Uruguay», indicó el informe de Fitch.
• Tasas reducidas
Favorecido por la calificación de «investment grade» que lograra en 1997, Uruguay ha venido en los últimos años colocando deuda a nivel interno y externo pagando reducidas tasas de riesgo y cubriendo su déficit fiscal, que en 2000 alcanzó 4,2% y para este año se proyecta en 2,6% del producto. Con este respaldo y pese a los problemas regionales, el Banco Central del Uruguay (BCU) colocó a fines de junio, con fuerte demanda y pagando una tasa de riesgo de apenas 235 puntos básicos, la última emisión de bonos del Tesoro a u$s 30 millones, a un plazo de diez años.
Se ofrecieron ampliaciones de las series 30ª (con tasa fija de 7,5% anual) y 53ª (con tasa variable de Libor más 1,75% anual) y la demanda fue por u$s 80 millones. El precio promedio de la primera fue de 99,51 y el de la segunda, 100,30. Con esta licitación se llegó a 50% de las emisiones internas previstas para el ejercicio actual y fue la primera colocación de bonos después del anuncio realizado por el gobierno el 18 de junio de duplicar la pauta devaluatoria del peso frente al dólar, que pasó de 0,6% a 1,2% mensual, con un ensanchamiento de 3% a 6% de la banda de flotación.
La autoridad monetaria lanzó en el primer semestre de este año otras tres emisiones de bonos del Tesoro a diez años hacia el mercado interno. Una por u$s 30 millones y dos por u$s 40 millones, pagando un «spread» de entre 210 y 220 puntos básicos, todas con buena aceptación de los inversores, con lo que totalizó ya emisiones por u$s 140 millones. En el corto plazo, la autoridad monetaria está vendiendo también letras de Tesorería a dos años en dólares, que pagan una tasa promedio de 5,35% anual. Además, Uruguay ya completó en el primer semestre las emisiones internacionales de deuda pública previstas en el programa financiero para todo 2001, aunque las autoridades económicas no han descartado que pueda realizarse alguna más, sustituyendo emisiones en principio proyectadas para el mercado interno.
La primera se hizo en enero en Japón, a cinco años, por 30.000 millones de yenes (unos u$s 258 millones), que pagó un «spread» de 143 puntos básicos por encima de los bonos japoneses a similar plazo. La otra se hizo a fines de febrero, ampliando en u$s 150 millones una que se había realizado el año anterior en Chile y una tercera a treinta años en el mercado norteamericano por u$s 125 millones, pagando un «spread» de apenas 258 puntos básicos por encima de los bonos estadounidenses a similar plazo. Finalmente, se emitieron en la primera semana de junio 200 millones de euros (u$s 170 millones) en el mercado europeo, pagando un «spread» de 237 puntos básicos, con lo que el total de emisiones externas en los primeros seis meses superó los u$s 700 millones, pagando tasas con un «spread» por debajo de los 300 puntos básicos.
Para el presente ejercicio, el programa financiero proyecta un aumento de la deuda externa pública de u$s 567 millones, lo que permite estimar que al cierre del año la deuda alcanzará a u$s 6.714 millones.
Este mayor endeudamiento apunta a financiar un déficit fiscal de 2,6% del PBI, unos u$s 516 millones, datos que se vienen revisando para definir las metas del segundo semestre. La deuda externa pública bruta aumentó u$s 384 millones en los primeros cinco meses del año, llegando a u$s 6.531,4 millones, según datos divulgados por el Banco Central, con lo que alcanza ahora a 32,6% del PBI.
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