14 de diciembre 2000 - 00:00

Complica renuncia de Fortabat

La noticia de que Amalia Lacroze de Fortabat renunció a la presidencia del Fondo Nacional de las Artes generó un clima de incertidumbre. Y como ya se adivina que la noticia va a tener un impacto político negativo, un allegado a Fernando de la Rúa no dudó al afirmar que el gobierno desea que continúe su gestión. «Su renuncia no es irrevocable -aseguró-, no fue aceptada por el Presidente y por lo tanto, todavía continúa en el cargo.» Dato que, al negar toda información, confirmó el subsecretario de Cultura y Comunicación, Hugo Storero: «Desconozco los motivos que impulsan la renuncia, pero aspiro a que siga en el cargo». El lunes por la tarde Fortabat reunió al directorio del Fondo y, en medio de un té que dejó un amargo resabio, anticipó su decisión de renunciar. El motivo que dio fue el proyecto de modernización de su empresa que va a encarar el año próximo, actividad que le restará gran parte de su tiempo.

En segundo lugar, la intención de dedicar sus esfuerzos a la Colección Fortabat, que instalada en el Dique 4 de Puerto Madero, abrirá sus puertas al público en los primeros meses del año próximo con formato museo. «¿Antes o después del Museo Costantini», preguntan algunos. Fortabat también sobrellevó algunos contratiempos, los planos del edificio diseñado por el uruguayo Rafael Viñoly, autor del Forum de Tokio, tuvieron que adaptarse a las normas de Puerto Madero. Pero el espíritu coleccionista de la empresaria está más firme que nunca: en los últimos remates neoyorquinos compró un Rufino Tamayo para agregar a las obras de artistas latinoamericanos que ya posee, como Frida Kahlo.

Sin embargo, y simultáneamente circulan dos versiones acerca de los motivos que habrían impulsado su renuncia. Se habla de la estrechez presupuestaria, ya que es notorio que a fin de año, Economía limita los libramientos de pago, máxime en las circunstancias actuales cuando no importa demasiado si hay o no crédito sobrante para gastar.

En la actualidad y luego de casi una década de gestión que dejó atrás una inercia crónica signada por el clientelismo, las finanzas del Fondo gozan de buena salud. Es más, se trata hoy de un organismo descentralizado que no sólo se autofinancia y no le cuesta un sólo centavo al Tesoro, sino que además disfruta de superávit. Este logro se atribuye a la labor como director, desde que asumió Fortabat con el anterior gobierno, del economista José María Dagnino Pastore. Este profesional es socio en una consultora de otro coleccionista de arte, el economista Mario Brodersohn, asesor de Raúl Alfonsín.

Los números del Fondo, que ocupa 6% del presupuesto general de la Secretaría de Cultura y Comunicación, revelan que gasta menos de lo que lo que recauda. Así, el presupuesto del 2000 asciende a $ 6.389.000 y se generaron recursos por valor de $ 6.790.000. La nueva previsión presupuestaria para 2001 también estima un gasto menor que los $ 6.855.000 de recursos. Se sabe que a De la Rúa se le envió, junto a la carta de renuncia, el inmaculado balance de la gestión. Entretanto, se conjetura que el proyecto de ley presentado por la diputada frepasista Irma Parentella y aprobado en la Cámara Baja, podría haber acelerado la decisión de renunciar. El presidente de la Comisión de Cultura, Luis Brandoni, afirma: «Las demandas de la gente de las provincias son enormes, porque no conocen los números, lo equitativo del reparto entre el interior y Buenos Aires». En suma, el proyecto propone incorporar por ley a seis representantes de las regiones del interior del país en el directorio del Fondo, imposición que en los hechos supone un recorte a la autoridad de su presidente que hoy goza de la facultad de elegirlos. Y precisamente, la gente del ambiente de la cultura, recuerda que cuando Fortabat asumió, en sus primeras declaraciones priorizó la atención a las provincias y anunció su vocación federalista.

Lo cierto es que en el resumen de gestión del organismo figuran los subsidios otorgados al interior, entre ellos, en 1998, el mayor que se haya entregado nunca en la Argentina: $ 400.000 para la Fundación Cultural Patagonia de Río Negro, destinados a financiar un proyecto educativo a distancia que incluyó la compra de equipos multimedia de avanzada. La cifra total de los subsidios otorgados en el año 2000 es de $ 950.000, y de esa suma, $ 500.000 correspondieron al interior y $ 450.000 a Buenos Aires. Luego, están las becas, $ 1.500.000, y premios, $ 300.000, que se otorgaron a los ganadores de los concursos, y como señala Brandoni: «Cualquier observador curio-so puede advertir que entre los beneficiarios existe un equilibrio que divide a los ganadores porteños y del interior casi en partes iguales». Pese a todo, lo que no se puede negar, es que el Fondo tiene representantes en el interior del país, como lo indica su estatuto, pero no necesariamente son eficientes. Cuando se delegó en este organismo la responsabilidad de administrar los fondos que podrían generar los beneficios fiscales que otorgaría el proyecto de ley de mecenazgo, varios mencionaron la necesidad de optimizar las delegaciones del interior.

Entre estos comentarios, salieron sin embargo a relucir las obras de la gestión
Fortabat, que como todo su directorio, trabaja «ad honorem». Como la restauración del edificio de la calle Alsina realizada por Clorindo Testa, las 44 habitaciones que se agregaron a la Casa del Teatro con un costo de $ 300.000, y la remodelación de las salas del Centro Cultural Recoleta por un valor de $ 250.000. Además, se recordó la inversión en numerosas publicaciones, entre ellas la versión facsimilar de la revista «Martín Fierro», o más recientemente, un extenso libro dedicado a «El poncho» que rescata esta tradición argentina, además de los catálogos de las más de 20 exposiciones anuales que organiza y financia el organismo en el país y también en el exterior.

Y un director que renunció hace 15 años, harto de los trámites que demoraban cualquier acción cultural, agregó:
«Se puede estar de acuerdo o no con el estilo Fortabat, pero lo mínimo que se puede decir es que acabó definitivamente con la burocracia y puede enorgullecerse de sus logros, los mayores en la historia del Fondo. Están equivocados los que dicen que si es necesario, saca dinero de su bolsillo, su mayor mérito es una correcta administración».

Por supuesto, los rumores ya traen ecos de dos personajes femeninos que estarían expectantes, aspirando al cargo.