26 de enero 2001 - 00:00

Frepasista se suma a lista de intendentes bajo el agua

Las calles anegadas de Buenos Aires, ante tormentas fuera de planes, parecen final-mente un problema sin solución y, esta vez, el caballito de batalla de campañas y promesas electorales le jugó en contra a Aníbal Ibarra.

La oposición a la Alianza en la Capital atacó duramente ayer al frepasista por las consecuencias que provocó la lluvia del miércoles en la Ciudad y presentó pedidos para interpelar al jefe porteño y a sus funcionarios en la Legislatura.

Cavallistas, belicistas y peronistas, que integran el bloque legislativo Encuentro por la Ciudad, piden interpelar a Ibarra y a su secretario de Obras y Servicios Públicos, Abel Fatala, entre otros funcionarios de la comuna. El problema de las inundaciones de la Ciudad es recurrente y ningún intendente hasta ahora pudo resolverlo (ya las Leyes de Indias indicaban tras la fundación de Buenos Aires que no debía construirse en zonas anegadizas). La polémica por el agua la padecieron, más recientemente, tanto peronistas como radicales. En su momento les tocó a Fernando de la Rúa y a Nicolás Gallo (antecesor de Fatala) responder a los requerimientos de los legisladores por una inundación similar. Por entonces, en 1998, la Alianza no había consolidado aún su fórmula presidencial y Gallo, que acudió a dar respuestas a los diputados porteños, resistió los embates de Fatala, quien ocupaba una banca en el bloque frepasista. En esa mesa, de la que participó también el ex legislador Gustavo Béliz, el ahora secretario de Obras Públicas expuso su idea de una laguna o canal aliviador para el escurrimiento de copiosas lluvias y reclamó por pronta ejecución de obras.

Lo que evitó la Alianza en esa situación fue la concurrencia de De la Rúa a la Legislatura, como ahora se piensa que hará con Ibarra. Ya en 1994 el ex intendente Jorge Domínguez -en medio de una lluvia de 70 milímetros en tres horas-estrenó una frase para la enciclopedia porteña: « Hay que acostumbrarse a vivir con las inundaciones».

La sentencia irritó al entonces concejal Aníbal Ibarra y a toda su tropa, entre ellos Fatala. Por caso, el propio Domingo Cavallo cerró su última campaña política -en la que compitió con Ibarra por la Jefatura de Gobierno-cinco días antes de la compulsa del 7 de mayo pasado, en Costa Salguero en un adverso día de tormenta para festejos. El ex ministro aprovechó el clima e inmediatamente exhibió fotos recién tomadas del anegamiento de la avenida Del Libertador.

A Ibarra le tocó ayer el primer inconveniente serio de su gestión, desatado por la intensa tormenta que en dos horas provocó desastres en la Ciudad con la consecuencia de accidentados y cuatro muertos, y en momentos en que el jefe de la Ciudad se encontraba en los festejos por el aniversario de la fundación de la ciudad brasileña de San Pablo.

Tampoco estaba en Buenos Aires
Fatala. Casi como en la época de De la Rúa en la Ciudad, cuando a Enrique Olivera (su ex vicejefe) casi le queda un mote trágico: en los primeros viajes fuera de la Ciudad del jefe porteño, llovía y las calles de Buenos Aires se inundaban. Cecilia Felgueras, ayer, en el momento en que Ibarra dio ayer una conferencia de prensa, tomaba un avión que la dejaría en Davos para participar de una cumbre de intendentes.

Por un lado, Nueva Dirigencia, el partido de
Gustavo Béliz, pidió que el jefe de Gobierno porteño sea interpelado en la Legislatura para que explique por qué no solucionó el problema de las inundaciones. Jorge Srur, «Pimpi» Colombo y Víctor Santa María aseguraron que la partida presupuestaria para el plan de obras hidráulicas está disponible desde setiembre de 1998 y que en febrero de ese año el entonces secretario de Obras Públicas Gallo manifestó que «el plan contra las inundaciones que debía aplicarse era el que Béliz había propuesto en 1995», que preveía la creación de reservorios.

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Desde ese momento hasta ahora en nada se ha avanzado para la solución de fondo, a pesar de que siempre la Legislatura votó los presupuestos solicitados por el gobierno para esas obras y, como en aquel momento, dicen que el problema se resolverá en el año 2004», afirmaron.

Por su parte, el titular de bloque Encuentro,
Jorge Argüello, presentó un pedido para que se interpele a Fatala « con carácter urgente» y a los directores de Defensa Civil por la muerte de las cuatro ancianas en un geriátrico. A su vez, la peronista Raquel Kismer de Olmos, actual directora de la Corporación Buenos Aires Sur, reclamó por la sanción de una ley que regule el funcionamiento de los hogares para ancianos.

Tal vez haya sido la del miércoles, como dicen los partes climáticos, la mayor lluvia en intensidad y tiempo de la historia porteña, pero lo cierto es que en las últimas inundaciones en la Ciudad los distintos mandatarios apelaron a igual estadística. De no haber mentido ninguno en los guarismos se haría evidente que las lluvias son cada vez más intensas, rápidas y destructivas en una infraestructura que no ha resistido, evidentemente, ni la menor, ni la mayor.

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Si llueven más de 30 milímetros por hora, se producen anegamientos», admitió Ibarra desde el sillón de su despacho.

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