Clima denso en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires el día después de la inundación. Mientras el secretario de Obras Públicas, Abel Fatala, intentó justificar los perjuicios ocasionados por la lluvia argumentando que el presupuesto designado para un plan hidráulico se gastó en obras de asistencia social, el legislador porteño Jorge Enríquez lo acusó de «mal desempeño en sus funciones» y anunció que pedirá su interpelación a la Legislatura. En tanto, un grupo de comerciantes de la zona de Belgrano (la más afectada) solicitará al municipio una indemnización por daños y perjuicios.
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«Si no hubiéramos tenido una fuerte interrupción de inversiones para derivar fondos hacia la atención de hospitales y comedores se hubiera completado gran parte de las obras de escurrimiento de las aguas», argumentó Fatala sin lograr convencer a un grupo importante de porteños que deberá recuperarse de las secuelas que dejó una nueva inundación en la Capital Federal. Una ciudad que también padeció todo tipo de trastornos: caos de tránsito, cortes de luz (ayer trabajaban para restablecer el servicio en Villa Crespo) y hasta suspensión de trenes y subtes.
• Plan hidraúlico
En tanto, el titular de la cartera de Obras Públicas anunció que «se está en proceso de completar en cuatro o cinco años un plan hidráulico que tiene por objetivo elevar los 20 milímetros (de capacidad de contención) a un mínimo de 60».
El legislador porteño Jorge Enríquez respondió con cierta ironía a las declaraciones de Fatala: «Me causa gracia. En todo caso, él (por Fatala) no puede distraer el dinero de un área para destinarlo a otra», disparó, y agregó que «esto es muy simple; es el precio que se paga por la ineficacia».
En diálogo con Ambito Financiero, Enríquez se preguntó: «Que alguien me explique por qué el Gobierno de la Ciudad paga 2,25 pesos por ración en los comedores comunitarios y la mayoría de las asociaciones de beneficencia gastan menos de la mitad». Luego concluyó diciendo que «estos inconvenientes se solucionarían si se hiciera una aplicación más sana de los recursos».
Otro que disparó con munición gruesa contra la comuna porteña fue Mauricio Macri. «Mientras la Ciudad vivió un absoluto descontrol por las inundaciones, los vecinos comenzaron a recibir en sus domicilios boletas de ABL con aumentos de hasta 30 por ciento. La Ciudad se ha convertido en símbolo de la no gestión», sentenció y aseguró que -en caso de resultar electo-tiene pensado invertir 60 millones de pesos (con un costo de mantenimiento de 15 millones anuales durante tres años) en un plan de construcción de nuevas obras y refacción y mantenimiento de la estructura actual. Según el candidato, «la inversión se financiará con fondos provenientes de organismos de crédito internacional y con recursos propios del presupuesto de la Ciudad».
Mientras el problema se debate en el ámbito político, el de ayer no fue un día cualquiera para los habitantes de Belgrano. La mayoría amaneció con el recuerdo -latente- de aquel 24 de enero de 2001, cuando ese barrio sufrió la mayor pérdida económica como consecuencia de una inundación.
• Pérdidas
«Hubo perjuicios de toda índole y pérdidas considerables. Coches inundados y negocios donde el agua superó el metro y medio, especialmente sobre la calle Blanco Encalada», detalló a este diario Eduardo Szelepski, presidente de la Asociación Amigos de Belgrano. «Vamos a elevar al Gobierno de la Ciudad un petitorio de indemnización por daños y perjuicios para toda la gente que resultó perjudicada», afirmó.
Desde la Cámara Argentina de Comercio detallaron que todavía no manejan cifras de pérdidas, pero reconocieron que «hubo gente que tuvo que tirar casi toda la mercadería y el resto la deberá revender ahora a precios irrisorios».
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