16 de noviembre 2000 - 00:00

Los abogados más caros son ahora protagonistas

Nueva York - El duelo Al Gore-George W. Bush se va a transformar en la batalla David Boies-Barry Richard. Los dos abogados estrella tomaron el centro de un ring electoral que se llena de legados y togados conforme pasan los días, con los políticos como pasivos espectadores. Las elecciones presidenciales estadounidenses van a depender de la habilidad de uno y otro para argumentar frente al Tribunal Supremo de Florida.

Boies fue contratado el lunes por la tarde por los compañeros de campaña de Gore. El martes por la mañana ya estaba en Florida tomando las riendas de las decenas de abogados que representan los intereses del vicepresidente en el interminable recuento de votos.

En el currículum de Boies, de 58 años, está el éxito de la batalla judicial contra el imperio informático de Bill Gates. Este abogado, de aspecto descuidado y salario anual de dos millones de dó-lares, logró colocar a Microsoft al borde de la ruptura tras demostrar que violaba las leyes de la libre competencia.

Música

Formado en litigios a la sombra del senador Ted Kennedy en Washington, Boies también representó con éxito a Napster, un distribuidor de música on line amenazado de cierre por una orden judicial.

En tanto, el ariete legal republicano es Barry Richard. También tiene 58 años, pero a diferencia de Boies se ha batido anteriormente en múltiples tribunales de apelación. Lo mejor es que es demócrata -como la mayor parte de los jueces del Supremo de Florida-y se crió en el estado (su padre fue alcalde de Miami Beach). En Tallahassee, la capital estatal, es muy conocido por sus vínculos con una firma de abogados y sus lazos con el gobernador Jeb Bush.

Pero Boies y Richard son sólo la punta de lanza del ejército de abogados que están inundando Florida.

Conforme se suceden los recursos y contrarrecursos, los equipos de campaña tratan de estirar sus agotados presupuestos para engordar las nóminas. Los demócratas emprendieron la campaña de recaudación de fondos la misma noche electoral. Los republicanos comenzaron a pedir contribuciones superiores a 5.000 dólares a través de su Web durante el fin de semana.

Lo cierto es que las elecciones se convirtieron en un filón económico para centenares de profesionales de Florida, que cambian de camiseta a favor del mejor postor.

Uno de los juristas de los familiares del niño balsero,
Elián González, se apuntó esta semana al equipo demócrata. Los González, de abiertas simpatías republicanas, se lo tomaron tan mal que le retiraron el premio por su labor durante aquel complicado caso.

Simpatizantes

A falta de dinero para pagar a más mercenarios de la ley, Gore y Bush están movilizando a abogados simpatizantes de sus causas. Bufetes de todo el país están enviando de forma gratuita a empleados para asistir a ambas partes en campos de batalla como los condados de Palm Beach o Miami-Dade.

Algunos bufetes de Washington, deseosos de ganarse el favor del posible presidente, no ocultan que están enviando abogados. Otras firmas no quieren arriesgar los intereses de sus clientes y están ordenando a sus empleados que oculten el nombre del bufete para el que trabajan. Estos últimos acaban pagándose los gastos de su bolsillo y sacrificando sus vacaciones para formar parte de un proceso histórico.

El reclutamiento es tan caótico que muchos se presentan en Florida con lo puesto y sin una misión fija. Profesionales curtidos en litigios de corporativos millonarios y en batallas civiles de gran relevancia terminaron ayudando a los votantes a completar simples formularios de declaraciones juradas.