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La única hermana de la soberana falleció "mientras dormía" en el hospital Rey Eduardo VII de Londres, donde fue ingresada esta madrugada desde el palacio de Kensington.
Sus hijos lord David Linley y lady Sarah Chatto estaban junto a su madre en el momento del desenlace, mientras que la Reina Madre, de 101 años, fue informada del fallecimiento.
La princesa murió tres días después de que se cumplieran los 50 años de la desaparición de su padre, el Rey Jorge VI, y la llegada de Isabel II al trono en 1952.
El féretro con los restos de la princesa fue trasladado ayer desde el hospital al palacio londinense de Kensington, donde permanecerá hasta principios de la próxima semana.
El funeral se celebrará el próximo viernes día 15 en la capilla San Jorge del castillo de Windsor, según se anunció ayer oficialmente.
La muerte de Margarita no fue recibida con sorpresa en Londres, dado que su estado de salud se había deteriorado, sobre todo tras padecer un ataque de apoplejía a principios del año pasado.
En las celebraciones por los 101 años de la Reina Madre, en agosto de 2001, la princesa fue vista en silla de ruedas, con los ojos cubiertos por amplias gafas oscuras y el rostro hinchado.
Con su muerte, desaparece uno de los miembros de la Familia Real más populares de la posguerra y la princesa que por ese entonces era centro de atención de la prensa por su belleza, su sonrisa y su gran sentido del humor en todo momento.
Pero la muerte de su padre le hizo aumentar su dependencia del tabaco, hasta tal punto que llegó a fumar sesenta cigarrillos por día, algo que años después tendría serias consecuencias para su salud.
Con su espíritu libre y divertido, la princesa llevó la alegría a un país que había empezado una nueva era con la llegada de Isabel II y se recuperaba de los efectos de la II Guerra Mundial (1939-45).
Sin embargo, la princesa fue víctima de las estrictas reglas de la monarquía al no poder casarse en 1955 con el capitán Peter Townsend, un militar divorciado del que estaba profundamente enamorada y que había sido ayudante del rey Jorge VI.
Debido a que la monarquía no se podía permitir un nuevo escándalo tras la polémica en 1936 por la abdicación del rey Eduardo VIII para casarse con la divorciada Wallis Simpson, la princesa Margarita tuvo que renunciar al amor de Townsend.
Según los expertos en la Familia Real, Margarita se sumió en una gran tristeza y se refugió en el tabaco y el whisky, aunque cuando viajaba a lugares cálidos prefería la ginebra.
Pese a todo, la princesa mantuvo su intensa actividad social, iba a fiestas, tocaba el piano, cantaba y se divertía con sus amigos hasta altas horas de la noche.
Aunque criticada a veces por pasar largas temporadas en la isla Mustique, en el Caribe, Margarita fue siempre muy fiel a la reina Isabel II, de la que era, además de hermana, amiga.
Años después conoció al fotógrafo Anthony Armstrong-Jones, conde de Snowdon, con quien se casó en 1960 y tuvo dos hijos, pero el matrimonio fracasó en 1978.
El tabaco tuvo un precio en la salud de la princesa, ya que a lo largo de su vida sufrió migrañas, laringitis, bronquitis, hepatitis, neumonía y varias apoplejías.
En 1985 fue ingresada en un hospital de Londres para extirparle una parte del pulmón izquierdo, pero Margarita no hizo caso a los médicos y continuó fumando hasta hace apenas unos años.