23 de diciembre 2003 - 00:00

Puestos callejeros invaden Capital

Los desalojaron más de una vez de los principales puntos comerciales, pero volvieron al ataque. Aprovecharon la falta de operativos por el recambio de autoridades de la Secretaría de Gobierno y Gestión Comunal porteña, y reinstalaron sus puestos de venta callejera para batallar con los comercios legales las fechas más ansiadas del sector: Navidad y Año Nuevo.

Once, las transversales de Florida, Avenida de Mayo, Avenida Corrientes, Caballito, Flores, se colmaron otra vez con vendedores callejeros y ambulantes que pelean el aumento de compradores en la vía pública desde temprano hasta las 18.

Los comerciantes iniciaron ayer la guerra por el espacio público y legal, porque ya están viendo perjudicadas sus ventas
. Se comunicaron con el nuevo encargado de los controles, Juan Carlos López (reemplazo de Silvana Giudici) exigiendo una desesperada solución, porque no quieren desaprovechar el buen augurio que se pronostica para las fiestas venideras.

La batalla de los comerciantes transgredió -en las zonas más invadidas por puestos ilegales-hasta las mismas ordenanzas municipales: hay quienes decidieron exhibir productos y carteles en la vereda para que no lo hagan luego los puesteros, con personal contratado para esa tarea en la calle.

Estimaciones privadas calculan que son más de 11 mil los vendedores ilegales que circulan en la Ciudad de Buenos Aires. Uno de ellos, indicó a este diario, que por día, vende un promedio de $ 60
.

•Tránsito difícil

Ayer, frente a la Plaza Miserere (avenidas Pueyrredón y Rivadavia), en Once, no se podía caminar. Entre compradores, puestos callejeros con abundantes ruidos de relojes despertadores o muñecos de Papá Noel sonoros y productos de los mismos comerciantes, se complicaba el tránsito mismo de la gente.

Uno de los puesteros vendía una radio FM de bolsillo con linterna a $ 5, en una mesa de madera ubicada a 20 metros de una casa de artículos electrónicos, por la avenida Corrientes al 2500. Esa misma radio, estaba en la vidriera del comercio legal a $ 7,90 -58% más cara-
.

«Me imagino que la gente que va a gastar $ 100, ve primero lo que hay en la calle que lo que venden los negocios. Los ambulantes nos sacan las ventas. Cuando los desalojan, se reinstalan a los dos días,» explicó Adrián, encargado de Casa Johnny, de artículos de lencería.

Un portal de Internet que nuclea a los comerciantes de esta zona, indicó que «se instalan temprano y están todo el día. Se organizan con handys y celulares, algunos tienen más de un puesto y se avisan con anticipación cuando se enteran de los controles porteños.»

Los puestos callejeros venden artículos de Navidad, como pirotecnia o arbolitos, y otros con lencería, relojes, radios, cuchillos, indumentaria y accesorios, como anteojos para el sol.

Sobre la avenida Rivadavia al 5000, hay varios puestos ilegales de venta de accesorios y artículos navideños, colocados frente a comercios que venden los mismos productos, con facturas.

«En Florida se cuidan más. Pero, nos perjudicó que desde el 1 de diciembre, el gobierno porteño quitó el control policial adicional que circulaba por Florida y Lavalle»
, indicó Héctor López Moreno, presidente de la Asociación de Amigos de la Calle Florida. «Alcanzamos a tener 80 oficiales, luego 8 por turno -es decir, unos 30 por día-. Esta ayuda se eliminó y ahora hay quienes se están empezando a instalar. Hay vendedores en todas las calles transversales a Florida, y sobre Córdoba a 5-10 metros de la peatonal,» agregó.

Los ambulantes y callejeros se instalan también en Carlos Pellegrini, a la altura de Corrientes. «Este es un trastorno muy grande para los comercios, teniendo en cuenta que están perjudicando las ventas de Navidad,» explicó Eduardo Dosisto, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes, Peatonal Lavalle y el Obelisco. Dosisto indicó que ayer se comunicó con el gobierno porteño para exigir una solución urgente a la situación.

«Uno llama a la Unidad Polivalente de inspecciones y nadie contesta,» se quejó López Moreno.

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