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La aparición del «corralito» vino casi a corroborar la teoría falsa de que la convertibilidad había sido una trampa del sistema financiero contra la producción y el trabajo. Así, podemos percibir una alianza entre los depositantes, los desempleados y la industria nacional vs. el sistema financiero internacional. Esta colisión se me antoja semejante a la que surgiera de un enfrentamiento entre los músculos y la sangre, ignorando el grado de complementariedad de ambos.
Esa visión en gran medida surge de la ignorancia respecto a la realidad del sistema financiero, pero al mismo tiempo contribuye a crear una imagen de connotaciones ideológicas que perjudican enormemente la posibilidad de un programa viable. Y un programa viable no es un cambio del modelo a favor de la producción y el trabajo y en contra del sistema financiero. Creo, entonces, imprescindible explicar la problemática del sistema financiero que ha sido confundido por la prédica nacional-socialista.
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