Renunció Banzer y pidió perdón a sus adversarios políticos
Sucre (AFP, EFE) - Al renunciar a su mandato, debido a una grave enfermedad, el presidente de Bolivia, Hugo Banzer, justificó ayer en un emotivo mensaje la dictadura que encabezó en los años '70 y pidió perdón a sus adversarios políticos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«A ellos, a mis adversarios políticos, a los de ayer y a los de hoy, a quienes se sintieron dañados, a los que tal vez perjudiqué sin la intención de hacerlo, les ofrezco nuevamente mi mano extendida en este momento supremo para mí, en que me aparto de la primera magistratura», afirmó el general retirado, de 75 años, agobiado por un cáncer de pulmón que se extendió al hígado. Su alocución, saludada con aplausos hasta por sus opositores, se produjo en el Congreso, con sede en Sucre.
Físicamente desmejorado, pero con voz firme y segura, Banzer evocó en un emotivo discurso su trayectoria política y militar, y admitió la incertidumbre y los riesgos de su tratamiento contra el cáncer que le impide «gobernar como quisiera» y afrontar la «conducción diaria, estable y vigorosa» del país.
Tras declarar su confianza en la capacidad del futuro presidente, el actual vicepresidente, Jorge Quiroga, pidió a todos los bolivianos «que le brinden su decidido respaldo» y a los partidos miembros de la coalición de gobierno que le permitan elegir con libertad a los miembros de su gabinete.
Al recordar los principales logros de sus cuatro años de gobierno, que concluyen justo un año antes del final del período constitucional, destacó la consolidación de la democracia, la lucha contra el narcotráfico y el alivio de más de 1.570 millones de dólares de la deuda externa, hechos que le valieron el apodo de padre de la apertura económica boliviana.
• Recuerdos del pasado
Ante el Congreso nacional, reunido para abrir una nueva Legislatura en el 176º aniversario de la independencia del país, Banzer, quien mañana vuelve a Washington para continuar con su tratamiento, recordó su pasado político sin eludir referencias al gobierno dictatorial que presidió entre 1971 y 1978. Aseguró que se encontró con su carrera política «cuando estaba totalmente entregado a la carrera de las armas y me llevó al gobierno en 1971, en circunstancias difíciles, cuando la Nación parecía caminar hacia el abismo». Si bien calificó de «positivos» sus siete años de gobierno «de facto», admitió que hubo de aplicar «medidas ante la descontrolada violencia política que en ese tiempo se había desatado en toda América latina». Sin embargo, añadió que esa violencia cesó mucho antes que en otros países de la región.
El renunciante mandatario dedicó también unas palabras a recordar su lucha democrática, iniciada en 1979 con la fundación del partido Acción Democrática Nacionalista, con la que participó en seis contiendas electorales y lo condujo a la presidencia del país en 1997.
En tanto, lúcido y carismático, Quiroga, de 41 años, asumirá por un año hasta la finalización del mandato de Banzer, en agosto de 2002. Vicepresidente a los 37 años, ministro de Finanzas a los 30, Quiroga es un leal discípulo del enfermo mandatario.
En el plano ideológico, se lo conoce como un liberal químicamente puro y un declarado adversario del tipo de Estado que prevaleció en Bolivia desde la revolución popular de 1952 hasta 1985, en que se abrieron las compuertas al modelo de libre mercado. Casado con la estadounidense Virginia Gillum y padre de 4 hijos, Quiroga es un defensor de la modernidad y de la globalización de la economía. Durante su doble gestión como vicepresidente de Bolivia y presidente del Congreso, impulsó diversos proyectos orientados a modernizar el Estado y a promover reformas judiciales, sociales y económicas.