23 de noviembre 2000 - 00:00

Storani e Ibarra forcejean por sistema de emergencia

Se adelantó Federico Storani y registró el número telefónico que imaginaba Aníbal Ibarra como único para llamadas de emergencia de la Capital. El Senado convirtió en ley el miércoles a la noche el *911 criollo, para que todas las urgencias en el país se registren y deriven a través de ese número, fácil de recordar, que de acuerdo a la norma las empresas telefónicas, incluidas las de celulares y públicos deben prestar en forma gratuita.

La central llevará un registro de llamadas identificadas electrónicamente para la confección de estadísticas que se usará para elaborar políticas de prevención del delito.

Funcionará en el Ministerio del Interior y las provincias deberán adherir a la ley que redactó el mendocino Víctor Fayad, un storanista del entorno íntimo del ministro, que indicó que «el organismo sólo recibirá la denuncia y la derivará a los entes específicos».

Advertencia

El proyecto tiene más de un año en los despachos de la Cámara de Diputados, por eso Fayad advirtió a Ibarra durante la campaña electoral del frepasista, acerca del antecedente, cuando el entonces candidato a jefe de Gobierno porteño lo mencionó como una idea propia para la cual tiene ahora en su gabinete una dirección general especial, que depende de la Secretaría de Seguridad y Justicia de la Capital. Ibarra deberá al menos buscar otro teléfono o bien conformarse con adherir a la línea ya atrapada por ley.

Lo atractivo de la norma fue copiar el mismo número que se hizo popular por ser utilizado en los Estados Unidos, con la convicción de que será más fácil de difundir. Allí, a diferencia de la Capital, por caso, la policía que maneja los llamados de emergencia pertenece a una comuna, o condado, con acotados límites.

El 911 norteamericano además funciona como alarma si queda el tubo descolgado o se corta el cable telefónico, algo que no está previsto para el ensayo argentino. Por otra parte al discarse el número suena en el centro local de emergencias, que lo tiene para casos de seguridad personal, fuego o salud.

Ibarra
está más lejos de esas patrullas norteamericanas porque aún la Ciudad de Buenos Aires no cuenta con policía propia y en cambio depende de la Federal que maneja Storani, pero su proyecto parece más pretencioso: quiere que esa red de emergencias porteña controle y haga un seguimiento de la atención que se derivó. Al igual que Fayad busca dígitos fáciles de recordar para los vecinos y un número único para evitar que se tenga que consultar la guía por cada caso.

La idea de
Fayad es que una vez instalada la central, los operadores puedan acceder rápidamente al número de derivación que necesita quien llama, desde cualquier lugar de la Argentina que lo haga. Estará habilitado para accidentes de todo tipo, problemas de salud, inconvenientes con servicios (escape de gas, cables caídos) y hasta asistencia al suicida. De esa manera la conexión se hará tanto con servicios públicos como privados y organizaciones no gubernamentales.

Fayad
asegura que no tendrá un costo significativo su instalación y que se capacitará a personal para que atiendan el servicio. Planifican una campaña importante de difusión para popularizar el *911 y creen que la Capital terminará adoptándolo. Además el diputado considera que será importante para tener una estadística de los casos y un mapa del delito.

«Todo está conversado con las telefónicas y con el Ministerio del Interior, el proyecto, incluso se conversó anterior-mente con el ministro de la anterior gestión»
, contó el mendocino a este diario.

Idea vieja

La idea de instalar un 911 en su momento fue manejada por el ex secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Alberto Piotti, quien incluso viajó en 1994 a los Estados Unidos para interiorizarse de la tecnología, que luego se perdió en temas burocráticos. Costaba entonces, con la telefonía menos desarrollada que ahora en la Argentina, copiar ese sistema. En el país se complicaba porque habría que discar códigos de áreas anteponiéndolos al número fácil, que de esa manera perdía el sentido.
Ibarra viajará a París en 10 días para hacer lo propio con la central que piensa instalar. Allí hay empresas que brindan una recepción magnífica a los interesados (como la que ofrecieron en Biarritz a Graciela Fernández Meijide), con tour turísticos incluidos y paseos espléndidos para demostraciones tecnológicas y oferta de productos. Los franceses cuentan con un número único de emergencias, extendido incluso a drogadictos, alcohólicos y suicidas.

«Teníamos ganas de usar el 911... pero se usará en forma local, actualmente es el 109, pero se puede utilizar igual el otro, cada distrito tiene que implementarlo»
, explicaron desilusionados funcionarios del Gobierno de la Ciudad.

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