12 de abril 2001 - 00:00

Superó Bush la primera crisis de su gobierno

Washington - El presidente estadounidense, George W. Bush, salió relativamente indemne de su primer crisis de política exterior luego de que China prometiera ayer liberar a 24 militares norteamericanos. Sin embargo, las relaciones entre Washington y Pekín parecen haber sufrido con el episodio.

La manera en que se resolvió el enfrentamiento con China en torno al accidentado avión espía estadounidense generó tantas preguntas como respuestas sobre la ya turbulenta relación de su joven administración con Pekín. El drama de 11 días y la detención de la tripulación estadounidense en China hicieron poco para frenar los temores de que la mayor superpotencia del mundo y la nación más poblada estén al borde una nueva Guerra Fría.

Además, según afirmaron los analistas estadounidenses, la colisión entre el avión estadounidense y el caza chino dejó al descubierto una fisura en la administración Bush entre duras facciones anti-China y la estrategia diplomática de los moderados y el Departamento de Estado. Con todo, la máquina de Washington seguramente buscará réditos políticos domésticos al mostrar el final de la crisis como «misión cumplida» para Bush.

Se puede argumentar que el nuevo presidente, dirigiendo a su equipo desde detrás del escenario, se aseguró de liberar a la tripulación estadounidense, se negó a «humillarse» frente a Pekín y respondió a las críticas que señalaban que su inexperiencia en política exterior era una bomba de tiempo. Pero a pesar de eso y de una colorida declaración de victoria por parte de los medios de comunicación oficiales chinos, pocos observadores en Washington creen que tanto Estados Unidos como China puedan cantar victoria.

Fintas

Mark Fung, director asistente de estudios de China en el Centro Nixon de Washington, dijo que ambos países ingresaron en el conflicto como dos luchadores de peso pesado pero ninguno infligió un golpe enérgico. «Ambos hicieron fintas pero sin llegar a hacer contacto», señaló. «No hubo sangre.»

La aproximación de Bush a China siguió un camino recurrente, adoptado previamente por varios presidentes estadounidenses, desde una línea inicial dura hasta una insegura conciliación.

A principios de la crisis, Bush exigió el retorno de los 24 tripulantes estadounidenses, reforzando su afirmación de campaña de que no se inclinaría ante Pekín. Pero esa postura, consistente con la estrategia que se pensaba era recomendada por el Pentágono y el vicepresidente
Dick Cheney, entre otros, pareció provocar el malestar de China y algunos críticos señalaron que prolongó innecesariamente la crisis.

Más tarde, el mensaje de la administración se enfrió, con el secretario de Estado
Colin Powell diciendo que «lamentaba» la pérdida de un piloto chino y una intensa diplomacia que culminó en una declaración estadounidense en la que expresó su «pesar» por la colisión. Pero Washington mantuvo su posición y se negó a aceptar las demandas chinas, que pedían que se disculpara.

En una carta que terminó con la crisis, expresó su «sincero pesar» por la pérdida del piloto y por invadir el espacio aéreo chino cuando su avión realizó un aterrizaje de emergencia.

Una inminente decisión sobre las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, la crítica estadounidense del informe de derechos humanos en China (ver aparte), y temores de Estados Unidos sobre la militarización china son chispas para futuras crisis.

Durante años, el manejo de las relaciones sino-estadounidenses ha sido visto como un gran desafío de la política exterior de Washington. Por lo que el fin de la crisis sobre el avión estadounidense ha sido bienvenida. «Este no se ha transformado en el episodio negativo definitivo en las relaciones Estados Unidos-China», dijo Patrick Cronin, del Instituto de Paz estadounidense.

Una escuela de pensamiento dice que dada la línea optimista de Bush hacia China, y la presión de duros republicanos, éste debía tener una confrontación con Pekín tarde o temprano. Que haya sucedido a sólo tres meses de asumir el cargo, ha permitido a ambas naciones tomar posiciones.

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