26 de octubre 2001 - 00:00

Teorema del proteccionismo

Existe un teorema no escrito del comercio internacional: «El proteccionismo aumenta de manera directamente proporcional al grado de recesión». Esto significa que los parlamentos miran más la tribuna local y los intereses laborales de corto plazo.

En las últimas semanas el monitoreo de medios internacionales muestra el movimiento en esa dirección: el «malo» de O'Neill, desde un lugar remoto -China- sin mencionarnos directamente, citó un tema que ha vuelto a cobrar relevancia y que pega en el centro de nuestra discusión «productiva»: propuso en la reunión preparatoria del Asia-Pacific Economic Cooperation Forum una «reducción» de la producción de acero del mundo, con argumentos exactamente contrarios a los que usa su colega de Comercio Zoellick, cuando se dirige a «nuestros» mercados. Sugiere esta suerte de «OPEC de la Siderurgia» para proteger a sus productores («Made in USA») de las exportaciones competitivas. Aquí «competitivas» sufre una verdadera mutación lingüística debiendo traducirse como «desleales».

• Nada nuevo

La propuesta hecha no era nueva ya que los acuerdos voluntarios de exportación (traducido: cuotas al revés) han sido los principales instrumentos de «política industrial» que los EE.UU. ha usado para este sector en los últimos años.

¿Qué argumentos, además de su dialéctica, tiene O'Neill y la administración americana para defender esta posición, (que también presentará en la próxima reunión de la OCDE)? Los poderosos instrumentos de política comercial: Sección 301, antidumping, y ahora la «todoterreno 201», que se han transformado en los últimos años en el factor de mayor incertidumbre para los exportadores de América latina. La propuesta es, entonces, algo así como: «hagamos este acuerdo voluntario o sigo con los antidumping y antisubsidios y demás».

Aunque fuerte, la propuesta tenía un atractivo: ¿qué es mejor? ¿Asegurarse una cuota y tener certeza en el acceso al mercado, lo que implica poder planificar producción o seguir «litigando jurídicamente» con los costos e imprevisibilidad, que estos juicios implican?

Hoy este análisis ha perdido valor ya que la decisión del gobierno de los EE.UU. fue aplicar medidas de protección sobre las importaciones a su mercado.

Un principio de respuesta dependerá del criterio de tales cuotas:
¿por capacidad productiva o historia exportadora? Será importante conocer cómo jugarán en este reparto los «nuevos players», que son en definitiva los causantes de las «últimas» distorsiones: los países de Europa Central y Oriental y la ex URSS, que con mercados deprimidos y «costos extraños» salieron a vender al mundo.

Nuevamente el monitoreo de la prensa insinúa algunas respuestas: No es casualidad que en Latinoamérica la repercusión haya sido mayor en Brasil, la Argentina, Venezuela y México. Son los países que tienen una capacidad siderúrgica propia, y pretenden consolidarla. Países que a través de un estrecho discurso deben -y están- generando instrumentos «defensivos» frente a los invasores orientales, aliándose en su lucha por acceder al mercado del Norte.

La reunión del 7 de setiembre -justamente la fecha patria brasilera- del ministro Malan y todas las siderurgias de Brasil en Nueva York, frente a la comunidad financiera, muestra otro camino:
instalarse en el propio mercado de los EE.UU., a través de la compra de empresas «quebradas» americanas o la cotización en el propio mercado de capitales, como lo hace la Brasilera Gerdau o Tenaris del grupo Techint.

No es ésta la única estrategia: en la misma semana diarios de estos países muestran la decisión -o el anuncio de decisión- de llevar a los EE.UU. frente a la OMC por esta propuesta. Y en realidad tienen fundamentos ya que el 10 de setiembre último la OMC, aceptó el establecimiento de cinco paneles contra los EE.UU. por medidas protectivas en la industria del acero, que se suman a los cuatro que ya perdió contra la Unión Europea, Japón, Corea, así como con Canadá y México, sus socios del NAFTA. Se entiende la urgencia de O'Neill para diseñar un marco más estable.

Otra línea de acción sobre la defensa de los intereses nacionales en este sector se da en el ámbito de las negociaciones internacionales: No debe esperarse el «éxito» de estas negociaciones (Se llame ALCA o OMC) para que un tema sea prioritario en la agenda con los Estados Unidos. Es un tema del pasado y no del futuro. Y no esta claro, además -por las restricciones para resolver el tema agrícola-, que el horizonte sea cercano. Los empresarios siderúrgicos del continente, reunidos en estos días en Lima, además de la obvia protesta frente al «uso abusivo» de los instrumentos de protección de mercado de EE.UU., dibujan dos escenarios: por un lado, en el cortísimo plazo, aumentar los aranceles para proteger a Latinoamérica de «la producción remanente», básicamente de Europa oriental y Rusia. Por otro lado, como arma defensiva a largo plazo, alcanzar un Acuerdo Americano de Libre Comercio de Acero (AFTSA).
Traducido: «bloquear» America de las exportaciones extrazona. Lo que implica negociar justamente con los EE.UU. quien fijó la salvaguarda y desató el problema. «Complicado».

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