12 de diciembre 2022 - 00:00

Producción de energía: desafíos y oportunidades para posicionar al país

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La necesidad de invertir en energía para evitar la importación en un territorio de amplio potencial como lo es Argentina, es una de las metas hacia donde apuntar en el 2023. Es primordial para el desarrollo argentino sortear los diferentes desafíos que plantea el mapa económico mundial, que se vio afectado por diferentes circunstancias en el último año.

El curso de la pandemia, aún vigente, y las consecuencias económicas de la invasión de Rusia a Ucrania, entre otras variables, provocaron un doble efecto en el desarrollo de las actividades de los sectores energéticos y de la construcción.

En primer lugar, exigieron a las empresas y sus equipos multiplicar esfuerzos a efectos de cumplir sus objetivos operativos y económicos. Metas que requieren de estabilidad y previsibilidad, condiciones que no han estado presentes en el mundo en general y en nuestro país en particular en La clave para acceder a esta dimensión favorable reside en la enorme potencialidad de los yacimientos de hidrocarburos, los recursos mineros, y muchos otros que posee nuestro país en toda su extensión.

No es errado decir que nos encontramos en el lugar y momento justos, por sobre todo, si consideramos la transición energética, que se afianza en todo el mundo. La propuesta es aprovechar la demanda de recursos para desarrollar nuevas fuentes. Canalizar los objetivos de descarbonización de las principales matrices energéticas.

En definitiva, el objetivo global de disminución de emisiones representa una gran oportunidad para la Argentina. También lo es para el core business de Eling Energía, nuestra compañía, y para las demás empresas del rubro.

Desde Eling, asumimos estos desafíos en sintonía con nuestra historia. Son 45 años en los que nos transformamos para seguir construyendo grandes proyectos para el desarrollo del país y la región. Estamos comprometidos tanto con el aprovechamiento de la esta ventana de oportunidades como con la transición energética.

Tenemos la certeza de que este camino aportará soluciones para destrabar la economía argentina, generar inversiones y batallar frente a la inflación. Que permitirá materializar la promesa sustentable mediante la realización de proyectos de infraestructura. Que propiciará una cadena de valor con potencial de crear empleo de calidad. Y que garantizará la disponibilidad de divisas y la provisión adecuada de energía al mercado interno, ya sin depender de los precios internacionales.

Asimismo, posibilitará la exportación del excedente y fortalecerá el desarrollo industrial de las provincias que se encuentran alejadas de los grandes centros urbanos.

A través de esta senda, la Argentina podrá crecer de forma continua y equilibrada en toda su extensión. Por eso, urge concretar obras de generación y transporte que garanticen energía limpia, renovable y suficiente para satisfacer la demanda interna y también ofrecer al exterior.

Todos estos proyectos requerirán de decisión política, acción empresaria y el compromiso conjunto para que, en el mediano y largo plazo, puedan convertirse en una realidad.

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