Un sistema financiero para el desarrollo

PYMES

Hay que abandonar el modelo de especulación instalado durante el Gobierno de Macri. Las entidades deben estar enfocadas en facilitar el desarrollo del país, en especial la producción. Para eso, la reducción de las tasas de interés es una condición absolutamente esencial.

Resulta esencial abandonar el modelo de especulación financiera que se instaló durante el Gobierno de Mauricio Macri. Eso significa cambiar el paradigma monetario. Las entidades financieras y sus operaciones deben estar enfocadas en facilitar el desarrollo del país, y especialmente de la producción. La reducción de las tasas de interés resulta una condición esencial para lograr estos objetivos.

Más allá de producir una baja de tasas de interés (que casi seguramente será acompañada de una baja de la tasa de inflación), el Banco Central puede establecer programas de fomento crediticio a la producción, en especial para las pymes, que han sido fuertemente golpeadas por el modelo aplicado estos últimos cuatro años. De hecho, en los primeros nueve meses de 2015 se destinaba el 18% del total de préstamos a las microempresas y pymes, mientras que en igual período de 2019 este porcentaje promedió el 13,6%.

Se parte de una situación recesiva en la cual existe una amplia capacidad ociosa (en la industria supera el 40%). De allí que si bien deben implementarse líneas de crédito para la inversión productiva, en el arranque de la economía se requieren otras líneas más orientadas al corto plazo, y que se apliquen a resolver los problemas en la cadena de pagos. En especial, enfatizamos, para las empresas medianas y pequeñas. El sistema de descuento de cheques, así como los préstamos de corto plazo para el pago de aguinaldos, deben ser componentes esenciales, al menos en los primeros tiempos, de las operaciones que reciban beneficios de tasa.

El esquema podría ser similar al instrumentado anteriormente con la Línea de Crédito para la Inversión Productiva, extendido a otras líneas como las ya mencionadas.

Según el último informe monetario, los bancos poseían el 11% de sus depósitos invertidos en Leliq por razones de encaje, mientras que un 22% estaba colocado por decisiones no obligatorias que respondían a temas de liquidez y rendimiento. Todos estos excedentes podrían irse reduciendo a medida que la economía se vaya recuperando y las entidades comiencen a dar crédito a sus usuarios. Incluso, con la baja de tasas hay algunas empresas que ya estarían en condiciones de solicitar diversos tipos de créditos.

Tal como vino sucediendo en estos últimos cuatro años, los bancos privados, por su propia decisión, tienden a cobrar más tasa en los préstamos a empresas más pequeñas y asalariados de menores remuneraciones. De la misma forma, tienden a pagar menores tasas en las colocaciones a plazo fijo. De allí que un tema a evaluar seriamente será la implementación de tasas máximas a determinadas líneas de crédito, diferenciadas por sectores, como así también tasas mínimas a ciertas operaciones de depósito, en especial de las personas humanas.

El papel de los bancos públicos

En esta orientación, los bancos públicos deben jugar un papel esencial, con tasas activas más bajas que el sistema privado, y que a la vez sirvan como “tasa de referencia” para varias operaciones del mercado. También se requiere la creación de líneas de fomento especiales para diversas actividades. Un tema a resolver son los créditos hipotecarios para vivienda. En este aspecto, puede hacerse uso de la segmentación de los distintos demandantes. Por ejemplo, las líneas no ajustables del Procrear creadas hasta el 2015 dan una orientación: encaminadas hacia las familias con mayores necesidades y menores recursos, las mismas tenían tasas más bajas para las familias con ingresos más bajos. En este aspecto, el mecanismo de subsidio de tasa por parte del Estado resultó ser esencial.

Asimismo, deben utilizarse los recursos informáticos más novedosos para incrementar aún más la inclusión financiera, con bajos o nulos costos, en especial hacia los jubilados y los sectores de menores ingresos. Dicha inclusión financiera debe facilitar también los distintos programas que se diseñen para llegar a los más necesitados.

Y se requiere, finalmente, un reforzamiento de las actividades de la defensoría del usuario de servicios financieros en el Banco Central, de forma tal que todos los usuarios tengan fácil acceso a los reclamos.

Presidente Partido Solidario

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